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Indice
1. - Beneficios del consumo moderado de carne. ¿Por que comer
carne?
a) Enlace
a trabajos cientificos
2. - Mitos falsos sobre la carne
3. - Composición nutricional de la carne
a) Ternera
b) Cerdo
c) Cordero
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Introducción:
Información nutricional.
Después de esta lectura, Usted tendrá una idea clara
y objetiva, sobre los beneficios derivados de un consumo moderado
de carne, uno de los componentes que no debería faltar en ninguna
dieta saludable.
Para ello, abordaremos tanto las ventajas que
nos proporciona la carne, como aquellos aspectos, que sobre todo
en los últimos años, se han cuestionado, y que de
forma injustificada en la mayor parte de los casos, han generado
en el consumidor una idea errónea sobre determinadas consecuencias
negativas del consumo de carne.
También podrá acceder a un link donde aparece la
composición nutricional de la carne, según la especie
(ternera, cerdo y cordero), e incluso según la pieza de que
se trate.
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1.-
BENEFICIOS DEL CONSUMO MODERADO DE CARNE. ¿POR QUÉ
COMER CARNE? |
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1.-
La carne aporta la mayoría de los nutrientes necesarios
para mantener la salud de los consumidores. (Fuente: R.A. Lawrie.
“La Ciencia de la Carne”).
2.- Numerosos
trabajos científicos firmados por investigadores
prestigiosos, con grupos de personas, demuestran que tanto la
carne roja como la blanca, puede ser parte de una dieta buena
para el corazón.
3.- Probablemente, sea el producto que actualmente esté
sometido a controles más estrictos desde el punto de
vista higiénico-sanitario, a lo largo de todo el proceso
de la cadena alimentaria, amparada por una de las legislaciones
más exigentes de los productos de la alimentación.
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4.- La carne como alimento, es una excelente fuente de aminoácidos esenciales
(contiene los 8 aminoácidos esenciales (Aquellos
que el organismo no es capaz de producirlos por sí
mismo. Deben ser incorporados en la dieta.) y, aunque
en menor medida, también de ciertas vitaminas (principalmente
del grupo B), como la B1 (Tiamina), B2 (Riboflavina), pero
sobre todo en B3 (Niacina) y B12 (Cianocobalamina). También
es rica en minerales, como el hierro, que además tiene
una mejor absorción que el hierro presente en los alimentos
vegetales. También son ricas en fósforo y en
potasio y pequeñas cantidades de calcio y magnesio.
5.- La ingesta de carne, en su justa medida, es nutricionalmente
recomendable, y los riesgos asociados a su consumo lo son
más, debido a desequilibrios en la dieta.
6.- Asociaciones varias, como la American Heart Asssociation,
(Asociación americana del Corazón), lleva tiempo
advirtiendo que se consuma no más de 200-300 gramos
diarios de carne magra al día, incluyendo pescados
y pollo, cantidad que rara vez es superada por el consumidor
español. Es decir, necesitamos comerla, pero sin abusar.
7.- Junto con la carne, sólo los productos lácteos,
contienen la vitamina B12, necesaria para una dieta correcta.
8.- La carne carece de hidratos de carbono, siendo un alimento
adecuado, en principio, para personas que deseen controlar
el nivel de azúcar en su dieta.
9.- Es una excelente fuente de proteínas de alto valor
biológico (de elevada calidad), ya que son fácilmente
asimilables por nuestro organismo y poseen todos los aminoácidos
esenciales, como ya se ha indicado. Además, las proteínas
cárnicas presentan la propiedad adicional de facilitar
al organismo la absorción de minerales.
10.- Como consecuencia del punto anterior, se recomienda
su consumo especialmente en las etapas del crecimiento infantil
y juventud, mujeres en situación de pre y post-parto
y adultos que realizan esfuerzos físicos.
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2.- MITOS FALSOS SOBRE
LA CARNE |
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| A
continuación, se justificará objetivamente la
falsedad de los principales dichos o mitos sobre la carne, que
atribuyen efectos negativos sobre la salud de los consumidores,
cuando en realidad, en una dieta equilibrada ocurre todo lo
contrario.
1.- “La carne
es una fuente muy importante de calorías”. FALSO.
Si comparamos la carne de ternera, con el jamón cocido
por ejemplo, alimento muy utilizado para dietas bajas en calorías,
ésta aporta 130 g por cada 100 gramos de carne, frente
a los 125 gramos del jamón cocido. Hay otros productos,
como el chorizo (350 g/100 gr) que sí son una fuente
importante de calorías.
2.- “La grasa es perjudicial
para la salud”. FALSO
La grasa ya sea saturada o insaturada es fuente de energía,
regula la temperatura corporal, envuelve y protege órganos
vitales como el corazón y los riñones, transporta
las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) facilitando así
su absorción, resulta imprescindible para la formación
de determinadas hormonas y suministra ácidos grasos
esenciales (linoleico y linolénico) que el organismo
no puede sintetizar y que ha de obtener necesariamente de
la alimentación diaria.
Lo que sí es cierto es conviene ingerir alimentos
ricos en grasa con mesura: el cuerpo almacena la que no necesita,
lo que ocasiona incrementos de peso indeseados y subidas de
niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.
Incluso, el tan controvertido colesterol es también
una sustancia necesaria para el organismo, ya que se utiliza
para fabricar otros compuestos, como determinadas hormonas,
vitamina D (mediante la exposición al sol), ácidos
biliares de la bilis... No se encuentra en alimentos de origen
vegetal. Obviamente, al igual que las otras grasas deben ser
ingeridas en su justa medida, teniendo en cuenta, la edad
de la persona, consumo de calorías, peso, etc.
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3.-
“La carne tiene un elevado contenido en grasa”.
FALSO.
El contenido de grasa de la carne es muy variable dependiendo
de la especie (ternera, porcino y cordero), de la pieza elegida
(piezas más magras o más grasas) y de su preparación
adecuada en el punto de venta. Por tanto, normalmente se puede
obtener en la carnicería piezas con un contenido de
grasa adecuado, es decir, la óptima para que su aroma
y sabor sea agradable y proporcione el contenido mínimo
que necesita nuestro organismo diariamente.
A modo de ejemplo pensemos que 100 gramos de lomo de cerdo,
pollo, pavo o ternera aportan una cantidad de grasa similar
a la contenida en 100 gramos de leche semi-desnatada.
Con carácter general, se puede afirmar que el músculo,
es decir, la carne, está compuesto aproximadamente
un 75% de agua y un 25% de proteína. La mayor parte
del 5% restante es grasa. Carnes magras, es decir, hasta un
10% son por ejemplo la carne de ternera, caballo, pollo y
conejo. Carnes grasas, es decir hasta un 25-30% son ciertas
partes del cerdo, cordero y pato. |
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4.-
“Las grasas de la carne son perjudiciales para la salud”.
FALSO.
La grasa que va junto a la carne, ya sea superficial
o intramuscular, tiene un contenido considerable de ácidos
grasos insaturados (beneficiosos). Si bien es menor que el
alimento considerado como ideal desde este punto de visto,
el aceite de oliva.
En
el siguiente cuadro se observa que su proporción de
ácidos grasos insaturados es muy significativo, sobre
todo en el caso del porcino que alcanza el 60%.
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5.- La carne de cerdo o
de ternera son las carnes que más colesterol tienen.
FALSO
En la siguiente tabla se puede observar,
como la carne de cordero, pavo o pollo tienen niveles muy
similares a la carne de ternera o cerdo. También se
ve que existen alimentos como los huevos con un contenido
en colesterol muy superior, si bien su consumo moderado también
está indicado como beneficioso para la salud.
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3.- COMPOSICIÓN
NUTRICIONAL DE LA CARNE |
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Ternera
Consideraciones previas
Antes de ver la composición media de la carne de ternera,
es importante indicar que dependiendo de la edad del animal
y de la pieza del animal, el valor nutricional puede variar
significativamente. La carne de vacuno es, sin duda,
la más apreciada de todas, de manera que cuando alguien
habla de ella sin especificar de qué animal proviene,
se entiende que se refiere a la de vaca, ternera o buey, y
no a otra. El 85% de la carne que consumimos se obtiene de
animales muy jóvenes y el resto de animales adultos
(vaca esencialmente), orientado sobre todo a la exportación
por tratarse de un producto más acorde con las preferencias
del consumidor europeo.
Cualidades dietéticas
A igualdad de peso de la canal, la carne de ternera fresca
contiene menos grasa y, por tanto, menos calorías que
la carne de vacuno mayor. Es más digerible, aunque
no tan sabrosa ni nutritiva, ya que contiene más agua.
En el vacuno mayor es más abundante la grasa intramuscular,
que le proporciona la jugosidad propia, si bien la cantidad
varía según la pieza que se trate. Las chuletas,
por ejemplo, contienen más grasa que el lomo o el solomillo.
La carne de vacuno es muy interesante dentro de una dieta
variada y equilibrada, tal y como se ha comentado, ya que
contribuye con su aporte de proteínas de alto valor
biológico (20 gramos de proteínas por 100 gramos
de producto), de minerales (hierro hemo de fácil absorción,
yodo, zinc, selenio…) y vitaminas del grupo B, especialmente
B2 y B12. La ingestión dietética diaria de proteínas
proporciona la materia prima necesaria para el crecimiento
y regeneración de tejidos del cuerpo y ayuda a estimular
el sistema de defensas. El contenido vitamínico de
la carne varía según la edad del animal. Así,
la de ternera es más rica en el complejo B que la carne
de buey, especialmente en B2. La vitamina B12, exclusiva de
los alimentos de origen animal, es muy importante en la formación
de hemoglobina (proteína que transporta el oxígeno
a todas las células del organismo). Su deficiencia
origina un tipo de anemia, así como alteraciones mentales.
Saludable para todas las edades
Las cualidades nutritivas de la carne de ternera la convierten
en un alimento recomendable para todas las personas. Aquellas
con exceso de peso, con problemas de colesterol o triglicéridos
elevados deberán moderar su consumo y elegir las partes
más magras, para cocinarlas con poca grasa (asado a
la parrilla, a la plancha o al horno). Para quienes tienen
el estómago delicado, la carne de vacuno puede resultar
indigesta debido a que es muy rica en fibras musculares. En
este caso, pueden tomarla picada en forma de hamburguesas,
albóndigas o salchichas.
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Composición
Nutricional
El contenido en 100 g de sustancia comestible para la carne
de vacuno, y en concreto para un filete de lomo es:
Este mismo análisis para la carne magra, vemos que es
distinto, sobre todo en cuanto al contenido en lípidos
(vulgarmente denominados “grasas”), ya que su contenido
es mínimo, hecho que demuestra una vez más que
muchos tópicos sobre la carne no tienen ningún
justificación analítica.
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Cerdo
Introducción
Desafortunadamente, durante muchos años la carne de cerdo
ha sido considerada como un alimento "pesado", una
carne "grasosa", con un contenido "muy alto en
calorías", y aún un alimento "peligroso"
por su posible asociación con enfermedades y parásitos.
Estas creencias constituyen una imagen equivocada que todavía
se mantiene en un amplio sector de la población. Esta
idea, tan extendida entre los consumidores, está muy
alejada de la realidad. Y lo puede comprobar uno mismo si compara
su composición con la de productos muy ricos en colesterol,
como la yema de huevo (250 miligramos por unidad); la mantequilla
(250 mg/100 g), o el queso seco o semiseco (unos 100 mg/100
g). Las distintas partes del cerdo (chuleta, costillas, paleta,
pierna, solomillo, lomo) aportan entre 60 y 80 miligramos de
colesterol por cada 100 gramos, un nivel más bajo incluso
que el de algunas partes de la canal del cordero y de la vaca.
Por otro lado, la carne fresca de cerdo ha mejorado su calidad
en los últimos años, actualmente ofrece 31% menos
de grasa, 14% menos de calorías y 10% menos de colesterol
con relación al cerdo producido hace diez años.
Antes, las dietas no equilibrados provocaban que la carne de
cerdo contribuyera a elevar los índices de colesterol.
En la actualidad, sin embargo, recientes estudios científicos
han comprobado que los productos derivados del cerdo no proporcionan
problema alguno si los animales están nutridos con alimentos
concentrados balanceados.
Nutricionalmente, la carne de cerdo, aporta una media de 18-20
gramos de proteína por 100 gramos de producto. El contenido
proteico varia principalmente, según la especie, la edad
y la parte de la canal de donde proceda.
La grasa es el componente más variable, pues depende
de la especie, raza, sexo, edad, corte de la carne, pieza que
se consuma y de la alimentación que ha tenido el animal.
La carne de cerdo contiene ácidos grasos saturados, poco
saludables al estar implicados directamente en el aumento de
colesterol en sangre. También contiene ácidos
grasos monoinsaturados (grasa buena) y en proporción
superior al resto de carnes. Además, hay que tener
en cuenta que cerca del 70 % de la grasa del cerdo está
por debajo de la piel, por lo que, el carnicero o el propio
consumidor puede eliminarla fácilmente.
Para explicar en la medida que afecta la alimentación
que se le ha dado al cerdo, en su composición grasa,
tenemos al cerdo de raza ibérica. Es alimentado en
su fase de cebo en la dehesa con bellotas y pastos de la dehesa.
Las bellotas son alimentos ricos en grasas insaturadas (grasa
buena), por lo que la carne de estos cerdos tiene mayor proporción
de ácidos grasos monoinsaturados, sobre todo oleico,
llegando a superar el 50 %. Este ácido graso, componente
mayoritario del aceite de oliva ha llevado a que al cerdo
ibérico se le considere un "olivo con patas".
Por esta razón, en esta carne los ácidos grasos
saturados representan un porcentaje menor con respecto a otras
carnes.
Los cerdos de raza blanca, también pueden variar su
proporción de grasas si se les alimenta con maíz
o soja, ambos, ricos en grasas insaturadas.
La carne magra de cerdo contiene una cantidad moderada de
colesterol, entre 60 y 80 mg por 100 g de producto fresco.
Las vísceras o despojos (hígado, riñones,
sesos), sin embargo, aportan entre 300 y 400 mg por 100 g.
En cuanto a minerales, destacan el zinc, fósforo, sodio,
potasio y el hierro, en forma de hierro hemo, que se absorbe
fácilmente. Los despojos contienen más hierro
pero también más colesterol. La carne (tejido
muscular), contiene unos 40 a 70 mg de sodio en 100 g de producto
fresco, frente a los 200 mg/100 g de la sangre, ingrediente
principal de las morcillas; lo que ha de ser considerado en
caso de hipertensión arterial.
Esta carne no aporta vitaminas liposolubles, a excepción
del hígado, rico en vitaminas A y D; pero es fuente
importante de vitaminas del complejo B, excepto ácido
fólico. Tiene de 8 a 10 veces más tiamina o
vitamina B1 que el resto de carnes, y por supuesto, vitamina
B12, (sobre todo el hígado y el riñón),
que no se encuentra disponible en alimentos vegetales.
Además, la carne de cerdo es una de la que menos cantidad
de bases púricas contiene. Estas sustancias dan lugar
al ácido úrico, elemento restringido en personas
que padecen gota. |

Tabla de composición
nutritiva
(por 100 gramos de porción comestible)
En los últimos años, el cerdo carga con la mala
fama de ser un alimento graso y especialmente rico en colesterol..
Es cierto que el colesterol en el cerdo, y en unas cantidades
similares al resto de animales, es abundante en los despojos
y vísceras como el hígado y los riñones
(hasta 300 y 400 miligramos por 100 gramos), y en los sesos
incluso hasta 2000 miligramos.
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Cordero
Introducción
La carne de cordero destaca por su fácil digestibilidad,
motivada por el equilibrio de sus componentes químicos
esenciales. Es menos grasa que las demás, pero su contenido
proteínas es similar. Se trata, en definitiva, de un
alimento sin problemas en su conservación y cocinado,
muy recomendable en una buena dieta y que proporciona grandes
satisfacciones al consumidor.
Precisamente, por tratarse de animales jóvenes los corderos
proporcionan carne de elevada jugosidad. Al aumentar la edad,
la carne se hace más seca. En la carne de cordero es
alta la concentración de grasa intramuscular, y esta
circunstancia favorece la jugosidad y la terneza (ambos conceptos
van siempre unidos, como es lógico). La grasa, repartida
en forma de veteado uniforme, proporciona el grado óptimo
de jugosidad.
Refiriéndonos ya a su composición química,
hay que decir que la de la carne de cordero no difiere en absoluto
de la de otras especies. Por ese motivo, su valor nutritivo
no difiere tampoco. La edad, como en el resto de las especies,
tiene más importancia si cabe sobre la composición
de la carne, en el cordero. Hay que tener en cuenta, pues, que
al aumentar la edad de un animal, también lo hace la
concentración de mioglobina y la de grasa, disminuyendo
el contenido acuoso del músculo. Estas modificaciones
confieren a la carne un valor nutritivo más elevado,
a la vez que la convierten en más sabrosa; de esta forma,
el cordero pascual aventaja al lechal en lo que refiere a valor
nutritivo y sabor. Y a esto hay que añadir su más
fácil digestibilidad.
La carne de cordero es una excelente fuente de proteínas
de alta calidad, porque contiene todos los aminoácidos
esenciales. Bastan 100 gramos de carne magra de cordero para
satisfacer la mitad de las necesidades proteicas de un día;
y esos 100 gramos sólo contienen 200 calorías.
Al analizar la composición en grasas, debemos considerar
la pieza de que se trate: las chuletas denominadas "de
palo" son las porciones más grasas; la paletilla
y las chuletas de riñonada contienen valores intermedios,
y en la pierna hallamos la mitad de grasa que en las chuletas
"de palo".
Como sucede con todos los tipos de carne, cuanto mayor es el
contenido en grasa de una pieza, mayor es su valor energético
y más tiempo permanecerá en el estómago.
Las porciones grasas de cualquier tipo de carne son de digestión
más lenta, permanecen más tiempo en el estómago
y, consecuentemente, sacian más.
La carne de cordero es una muy buena fuente de vitaminas del
grupo B. Las variaciones con respeto a otras especies no son
significativas, excepto en vitamina B1 y ácido pantoténico,
que en la carne de cerdo es sensiblemente superior. Sin embargo,
el aporte de vitamina C es prácticamente nulo: la que
existe en origen -muy poca- queda destruida por el proceso de
cocinado. El resto de vitaminas -A, D, E y K- se encuentran
principalmente en la grasa y en cantidades suficientes para
satisfacer las necesidades del organismo.
La carne de cordero es también una buena fuente de minerales
como el fósforo y hierro. Se puede afirmar que cuanto
más intenso sea el color rojo de la pieza, más
rica es en hierro. Así, la carne de cordero pascual es
más rica en hierro que la de lechal, porque es más
roja. También posee el ganado ovino cantidades significativas
de calcio, magnesio, sodio y potasio, pero no en proporción
suficiente para satisfacer la de manda diaria de la dieta. Igualmente
resulta insuficiente el aporte en cobre, magnesio, iodo, cobalto
y cinc.
El músculo del animal vivo contiene también una
cantidad pequeña de hidratos de carbono -glucógeno
y glucosa-; pero durante la maduración se metabolizan,
desapareciendo prácticamente: su concentración
no alcanza al 1 por ciento en los músculos, aunque algunos
despojos, como el hígado, pueden llegar a contener, tras
su cocinado, el 3 por ciento. |
Composición
Nutricional
Contenido en 100 g de sustancia comestible:
Contenido en 100 g de sustancia comestible:
Contenido en 100 g de sustancia comestible:
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