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I
- ETIMOLOGÍA, SINONIMIA Y CLASIFICACIÓN
El nombre de la raza deriva de la coloración sombría
de su faneróptica (piel, pelo y mucosas visibles) o
particular apariencia degradada de la pigmentación
negra.
El sinónimo de “Raza Salmantina” ha quedado
en desuso por la expansión que desborda su antigua
adscripción geográfica.
Está oficialmente clasificada como raza de fomento.
II - ORIGEN
E HISTORIA
La raza Morucha procede del tronco ibérico (Bos taurus
ibericus), uno de los más potentes y genuinos de la
bovinotecnia española. En el orden geográfico
la cuna de la raza es identificada con las cuencas de los
ríos Huebra y Yeltes, afluentes del Duero, territorio
popularmente conocido como “Campo Charro”.
La historia de la raza viene definida por tres períodos
perfectamente diferenciados:
- Inicial como animal de trabajo.
- Opcional como doble salida carne-lidia.
- Definitivo o final como productora de carne.
Durante el primero, más notable y largo, destacó
por sus altos rendimientos. Todos los tratadistas antiguos
coinciden en calificar los bueyes moruchos superiores para
la agricultura y la carretería, al menos un 25 por
100 sobre las demás razas. Todavía en la Feria
Internacional del Campo de 1950 conquistó el campeonato
general en las pruebas de arrastre. Paralelamente contribuía
al mercado de la carne con dos tipos singulares:
- La ternera de leche procedente de las yuntas de labor y
la pastenca cedida por las vacas cerriles; aquella entraba
a formar parte de la célebre “ternera blanca
e Castilla”, que en el antigüedad fue la mejor
pieza del mercado.
- El buey cutral (de cutre = cuchillo) o desguace de los motores
de sangre, cuya carne seca y corácea encontraba un
buen aliado en el excesivo lardeo del cerdo ibérico,
para formar la famosa chacina regional, inmortalizada por
Bayeu en el célebre tapiz de “El Choricero de
Candelario”. Simultáneamente, en este período,
algunos ejemplares eran utilizados en festejos locales para
las capeas, de donde viene la vieja creencia de asociar la
raza con ellas.
La sustitución de los bueyes por mulas en origen y
la mecanización de la agricultura y el transporte como
final, situó la raza Morucha en la disyuntiva de elegir
entre la especialidad para la lidia o hacia la carne. Contaba
con fundamento vocacional para ambas, pero la mayor fracción
optó por la segunda posibilidad, con indudable acierto
como el tiempo ha demostrado.
Prueba de la importancia de la raza y parte de su historia,
es la abundante bibliografía que incluye libros y una
obra maestra en el arte fotográfico, para el que ella
y su medio aportan excepcionales oportunidades.
Una vigorosa Asociación de Criadores, como entidad
colaboradora del MAPA, tiene a su cargo todos los trabajos
de selección y mejora de la raza,
III - CARACTERÍSTICAS
GENERALES
Es una antigua raza rústica hoy mejorada para la producción
de carne en régimen de explotación extensiva
adehesada integral.
Morfológicamente responde a parámetros de raza
morena, tamaño medio, buen desarrollo muscular y discreta
proporción de hueso. Capa negra y cárdena (mezcla
uniforme y generalizada de pelos blancos con negros en distintas
proporciones), con algunas variantes (jabonera, berrenda,
etc.), residuales y escasamente representativas.
Expresa grandes facilidades para el pastoreo permanente por
su dotación motora, notable poder consumidor y alta
capacidad digestiva para los alimentos groseros o de reducido
valor nutritivo, destacada capacidad de recuperación
o superación de fases difíciles. Potencialidad
reproductora sostenida y capacidad lechera suficiente.
Temperamentalmente acoge animales de gran viveza, un tanto
broncos, ariscos, pero fácilmente manejables y solamente
agresivos en circunstancias extremas.
De tipo constitucional fuerte, robusto, sobrio, resistente
frente a incidencias negativas de todo orden y enfermedades
infecciosas o parasitarias. Longeva y prolífica.
IV - PROTOTIPO
La Reglamentación del Libro Genealógica fija
al respecto las siguientes exigencias o reglas orientativas
para la inscripción de ejemplares:
Piel, pelo y mucosas:
Piel medianamente fina y no abundante. Mucosas visibles oscuras.
Color: Se admiten dos
variantes de capa: la negra uniforme con derivaciones degradadas
(“Pelitostón”) y la cárdena con
las tonalidades propias, clara, oscura y entrepelada (negro
cárdeno). Morro negro y sin banda leonada.
Formato:
Peso vivo superior a los 700 kg y alcaza a la cruz
142 cm en los toros; 400 kg, mínimo y 137 cm en las
vacas..
Defectos: Entre otras:
Cabeza grande y caída, o muy compacta. Cornamenta muy
desarrollada y heterotípica. Papada abundante. Espalda
descarnada y mal unida. Gran desarrollo del tercio anterior.
Manchas blancas en cualquier región del cuerpo a excepción
del bragado. Aplomos incorrectos. Etc.
V - EXTENSIÓN
E IMPORTANCIA
La dehesa es su plataforma de sostenimiento en las provincias
de Salamanca (con rango de protagonismo), Cáceres,
Zamora, Ávila, Toledo, Valladolid, Badajoz, Palencia,
Jaén, Ciudad Real y Madrid. Además, las zonas
limítrofes de Portugal. El atractivo y eficaz comportamiento
de la raza para la cría extensiva integral, más
las mejoras de manejo, son los factores responsables del progreso
numérico y territorial.
Área geográfica de clima extremosos, con temperaturas
en el año que oscilan entre los -8 ºC y 35 ºC,
baja pluviometría, acusada diferencia estacional, especialmente
manifiesta en las potencialidades herbáceas.
La importancia de la raza Morucha viene asociada con su notable
aportación al censo bocino general y particularmente
de las razas autóctonas, a su vez por representar un
eficaz instrumento extractivo de recursos naturales pastables
dentro de zonas desfavorecidas, difícilmente explotables
por otros ganados, y también por rendir al mercado
excelente carne natural.
Mantiene un efectivo superior a las 200.000 cabezas, con
cierto aire expansivo.
VI - EXPLOTACIÓN
Y MANEJO
La explotación extensiva adehesada integral es el sistema
seguido por la totalidad del efectivo, en su múltiple
y constante emplazamiento. Pastoreo permanente en absoluta
libertad, dentro de cercados y lotes de tamaño consecuente
con la extensión superficial, la calidad de los recursos
herbáceos o las necesidades de manejo.
La estructura del núcleo reproductor consiste en un
toro con 25-50 vacas, entre las cuales destaca el alto porcentaje
de edad superior a los 12 años. Cada explotación
puede estar parcelada en varios apartados de propiedad individual
o colectiva comunal.
La alimentación descansa fundamentalmente en los herbazales,
dentro de los cuales se acotan o reservan aquellas zonas seglares
y henificables para cosechar reservas de invierno, a las cuales
se suman los frutos forestales (si no han sido destinados
como montanera del ganado porcino) y el ramón de encina
(tan usual que las podas figuran reguladas en los arrendamientos
de las dehesas), ayudados con paja de cereales. Rastrojeras
de verano, cada vez menos representativas y herrenales de
otoño. La complementación con piensos compactados
(“tacos”), muy útiles para el suministro
en la dehesa, es recurso extremo. Las tolvas selectivas con
alimentos concentrados para terneros resultan práctica
habitual.
El proceso reproductivo ajustado a la cría extensiva
puede ser continuo o estacional. El índice de fertilidad
es reconocido como el mayor de las razas españolas,
con intervalos de partos de 92,57% dentro de los 100 días
y 23,01% antes de los 50 días, lo que en la práctica
representa un ternero por año y reproductora.
Gran facilidad de alumbramiento, incluso en los cruzamientos
con razas pesadas de carne. La vaca al parto esconde al ternero
(“nidación” llaman los biólogos
y “acarbado” los ganaderos) en los primeros días,
cuando acude para amamantarlo y pasar la noche. Luego madre
y rastra se incorporan a la piara. El destete está
programado entre los 5 y 7 meses. Es el momento de marcar
a fuego los elegidos para reposición con el hierro
de la ganadería, número de identificación
individual y, a veces, el terminal del año de nacimiento
y además la “señal” o sistema de
identificación colectiva de la propiedad por incisiones
de la oreja. Los marcados pasan a formar el núcleo
de explotación, o de “hierro arriba”, hasta
entonces bían sido sólo rastras.
El manejo es muy elemental. La vacada –abandonada la
conducción por los pastaderos- representa la unidad
de cría colectiva sin más lazo interno entre
sus componentes que el instinto gregario, ni otro externo
que el sonido de los cencerros que portan los ejemplares elegidos.
Es vigilada a distancia o con mayor atención por sus
cuidadores a caballo, y sólo en las épocas de
suplementación alimentaria recibe trato directo. Consecuentemente
las necesidades de mano de obra son mínimas y compatibles
a tiempo parcial.
VII - APTITUDES
Y TIPOS DE PRODUCCIÓN
La raza Morucha está plenamente integrada entre las
de producción de carne, para la que su singular explotación
extensiva adehesada condiciona tipos comerciales, impone niveles
cuantitativos y asegura excelencias cualitativas.
Sobre los pesos medios del ganado adulto, los correspondientes
a las distintas edades son: 35,7 kg los machos y 32,7 kg las
hembras al nacimiento. A los seis meses (con tolvas selectivas
para el suministro de concentrados), los machos 233 kg y al
destete sob re los siete meses 250 kg.
La proyección al mercado reviste los tipos:
Ternero pastenco
De 5 a 7 meses de edad y 210-220 kg de peso vivo, con rendimiento
a la canal de 56-58%.
Añojo
Extensivo. Pastoreo y simultáneo cebo hasta os 18-20
meses.
Semiextensivo. De 14-16 meses con cuatro de cebo terminal.
Vacuno mayor
Procede del desecho y desvieje, pero con buen mercado. Las
cualidades carniceras de la raza Morucha, son aproximadamente
las siguientes:
· Ganancia media diaria: 1,2 kg.
· Índice de conversión
del concentrado: 4,8 kg/día.
· Rendimiento a la canal: 56-58%
· Conformación (Sistema EUROP):
R-3
- Rendimiento cualitativo:
· Grasa: 11-12%
· Hueso: 18-20%
· Músculo: 67-69 % (Extra
y 1ª: 42%; 2ª: 7%; 3ª: 20%)
Aptitud para el cruzamiento
La raza Morucha es excelente como raza maternal. Este método
sumamente difundido bajo la modalidad industrial o de primera
generación, reserva las novillas y las mejores vacas
para la cría en pureza y renovación de efectivos
y el resto va destinado al apareamiento con razas de especialidad
cárnica (charolesa preferentemente, por actual como
marcadora de la descendencia con sus capas claras).
Es de destacar los avances selectivos registrados por la
raza Morucha en los últimos 30 años.
VIII - COMERCIALIZACIÓN
La raza morucha, forjadora del aprovechamiento de recursos
pastables naturales y niveles satisfactorios de rentabilidad,
con limitaciones cuantitativas y excelencias cualitativas,
frente al mercado se encuentra con la paradójica situación
emanada del antagonismo entre el sector productor de vacuno
de carne al que pertenece y el de carne de vacuno. El primero
de encuadre ganadero, ajustado a singulares ecosistemas y
fórmulas de manejo, para los que dispone del tipo de
animales adecuado que debe conservar indefinidamente. El segundo
de rango industrial, ajeno al medio ambiente y la crianza,
adscrito y subordinado al mercado de piensos, sin más
código que los índices de conversión.
Ante esta realidad, no tuvo más solución que
plantear el comercio de la carne en términos de calidad.
Con esta finalidad tiene reconocida oficialmente la Denominación
Específica de Carne de Morucha. A su vez, la marca
de calidad Ternera Charra extensiva a otras razas del entorno
geográfico, la designación comercial representada
por las siglas V.E.C. (Vacuno extensivo de calidad), asociada
con las razas autóctonas de similar explotación
avileña-negra ibérica y retinta o bien aplicadas
a sus cruzados con otras de alta especialidad. Todas, en cualquier
caso, aportan además de la calidad como carne natural
el respaldo de la trazabilidad (origen, procesado, etiquetado
y destino). Está integrado en I.N.V.A.C., en un volumen
de sacrificio que alcanza los 251.000 kg en el año
2000.
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