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Es la raza reina de la especie ovina. A continuación
se describirá la raza en su dimensión española,
ante la imposibilidad de hacerlo en su ámbito universal.
La historia de la raza Merina, no fue siempre convenientemente
enfocada y está llena de imprecisiones, notables errores,
rotundas afirmaciones sin base para sostenerlas y abundantes
equívocos. Se pretende por tanto, aclarar en lo posible
todo este cúmulo de despropósitos.
I - DENOMINACIÓN Y CARACTEÍSTICAS
El origen y significado de la palabra "Merino" ha sido objeto de múltiples y variadas hipótesis, aunque ninguna aceptada unánimemente. Klein señala que el término "Merino" aparece por primera vez en la bibliografía a mediados del siglo XV, fecha muy posterior a la que marca la presencia de esta raza en España. En este sentido, se ha considerado que la palabra "Merino", en principio, iba referida a la designación de la lana, no de la raza.
Española por su origen, y universal por su distribución en los cinco continentes, la Merina es la raza ovina más numerosa de España, con un censo próximo a 4'5 millones de cabezas. Asimismo, es la más importante del mundo, tanto por su elevado censo, con más de 200 millones de cabezas, como por la influencia que ha tenido en la formación de importantes nuevas razas y en la mejora de la cabaña ovina mundial. Agrupa ovinos de perfil recto, eumétricos y de proporciones medias. De alta especialización para la producción de lanas finas, el objetivo principal de su explotación ha sido dicha producción.
Ahora bien, aunque como se ha indicado, y así figura en los tratados de Etnología y Zootecnia, los ovinos de raza Merina quedan encuadrados como de perfil recto, eumétricos y de proporciones medias, sin embargo, con frecuencia se presentan variaciones en dichos caracteres plásticos. Así, en los machos, el perfil generalmente es subconvexo. Por otra parte, algunas estirpes, ciertamente muy valoradas en España por sus buenas aptitudes para la producción de carne, adoptan formas tendentes a la longimorfosis. Además, en las últimas décadas, la mejora de la alimentación aplicada con motivo de su orientación a la producción de carne o leche como objetivo principal, ha acarreado un desarrollo corporal que, en algunos casos, acerca a la raza Merina a la hipermetría.
Desde el punto de vista productivo, si tradicionalmente el objetivo principal de la raza Merina era la producción de lana fina, en la actualidad dicha orientación varía según áreas geográficas; es así que, mientras en los países del hemisferio Sur, donde se concentra el mayor número de ovinos de la raza Merina del mundo, sigue siendo la lana la producción prioritaria, en España, y en Europa en general, por razones económicas, la explotación de la raza Merina se centra principalmente en la producción de carne, a veces compartida con la leche.
Existen dos variedades: Blanca y Negra, según el color de la capa. En este sentido, el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España incluye a la variedad Blanca en el grupo de Razas de Fomento, y, a la Negra, en el de Protección Especial.
II - PROTOTIPO
El prototipo racial, al que deben ajustarse los ovinos de raza Merina para su inscripción en el libro genealógico, responde a las siguientes características:
Cabeza, ancha y corta. Presenta perfil fronto-nasal recto en las hembras y subconvexo en los machos. Orbitas poco salientes. Frente ancha. Nariz gruesa, con uno o varios pliegues cutáneos encima de los ollares, característicos en los machos. Morro ancho y labios gruesos. Orejas pequeñas, con o sin lana, en posición horizontal. Los cuernos, cuando se presentan; en los machos son fuertes, de color nácar, de sección triangular y superficie finamente estriada, con ostensibles surcos transversales. Adoptan forma de espiral con dos vueltas. En las hembras, la presencia de cuernos es muy poco frecuente y generalmente son rudimentarios.
Cuello corto y fuerte, a veces con mamellas. Con frecuencia presenta pliegues cutáneos: papada, corbatas, etc.; aunque cada vez menos desarrollados, dado que en España la selección tiende a la eliminación de dichos pliegues.
Tronco profundo, de longitud media. Cruz ancha, sin destacarse de la línea dorso – lumbar que tiende a la rectitud. Espalda redondeada y bien unida al tronco. Costillares arqueados. Vientre bien proporcionado. Pecho redondeado. Grupa cuadrada y ligeramente inclinada.
Mama globosa, con pezones de tamaño mediano y piel fina.
Testículos bien desarrollados, simétricos y con la piel cubierta de lana.
Extremidades de mediana altura; articulaciones amplias; pezuñas fuertes y no pigmentadas. Un signo muy característico y diferenciador es la destacada anchura del corvejón.
Piel, pelo y mucosas La piel es delgada, flexible, móvil, con tendencia a formar pliegues. Carece de folículos primarios soportes de las fibras meduladas. El pelo de cobertura de las zonas deslanadas es fino, suave, con reflejos sedosos. Las mucosas son claras en los ovinos de la variedad Blanca y pigmentadas en los de la variedad Negra.
Color blanco uniforme o negro, según variedad.
Vellón. Es el elemento que mejor identifica a la raza Merina y sirve para diferenciarla del resto de razas ovinas. Muy extendido, cubre el tronco, cuello, cabeza (frente y carrillos), testículos, y extremidades hasta las pezuñas; si bien, en España, debido al medio difícil en que vive, las partes distales de las extremidades suelen estar desprovistas de lana. Asimismo, en la cabeza la lana generalmente no desciende por debajo de la línea situada a nivel de los ojos, y en la mama, en su caso, desaparece después de la primera lactación.
De color blanco o negro, según variedad, el vellón es cerrado, formado por mechas cuadradas, lubricadas con suarda fluida, incolora o ligeramente amarillenta. Las mechas están formadas por fibras de longitud media, muy uniformes y de características especiales respecto a la finura, rizado, elasticidad y resistencia. Presentan una densidad muy superior a la de los ovinos de otras razas.
Formato. Sometida la oveja Merina a un régimen de explotación ampliamente extensivo en un medio difícil, con frecuencia sin otro alimento que el obtenido en pastoreo, el tamaño de los animales era pequeño, con grandes diferencias según áreas de explotación, presentando algunos ecotipos formas que rayaban con la elipometría. En la actualidad, dicho peso se ha visto incrementado fuertemente, con motivo de la orientación de la oveja Merina a la producción de carne y la consiguiente mejora de la alimentación aplicada.
Asimismo, han desaparecido prácticamente las grandes diferencias de peso que existían según áreas geográficas (Serena, Barros, Andalucía, etc.), dado que las ayudas suministradas en forma de ración de aprisco palian o anulan los efectos de las diferencias de pastos según zonas.
En la actualidad, se puede estimar el peso de la oveja Merina entre 50 y 70 Kg y el de los carneros, entre 75 y 100 Kg. En los concursos morfológicos nacionales, donde los animales se presentan con una alta preparación, se han contrastado pesos de 145 Kg en machos y de 120 Kg en ovejas.
Variedades:
Ya se ha indicado la existencia de dos variedades: Blanca y Negra. Ambas disponen de características morfológicas y genéticas idénticas, únicamente diferenciadas por el color de la capa. La variedad Negra dispone de un censo próximo a 500 ovejas distribuidas en seis explotaciones, todas inscritas en el Libro Genealógico de la raza Merina. Independientemente, existen individualidades dispersas en rebaños de la variedad Blanca.
Los ecotipos tradicionales de: Merino de la Serena y Barros, Estante y Trashumante, etc., en la actualidad han perdido vigencia, al dejar de depender, en gran parte, del alimento obtenido en pastoreo. Por otra lado, el tipo trashumante, de gran importancia histórica, es de escasa entidad en este momento. A título de ejemplo cabe indicar que en Extremadura únicamente trashuman unos 100 rebaños, con alrededor de 50.000 ovejas, frente a los más de 3 millones de cabezas de Merino que trashumaban en tiempos ya muy lejanos.
Independientemente de las variedades citadas hay que hacer mención al Merino Andaluz o Campiñés, explotado en la cuenca del Guadalquivir y otras zonas de Andalucía generalmente ricas.. Se caracteriza por su mayor formato y disponer de lana de más baja calidad: con vellón heterogéneo, mechas irregulares y fibras gruesas. El censo de esta variedad se encuentra en franca regresión.
III - ORIGEN E HISTORIA
Algunos tratadistas encuentran el antecesor remoto de la raza Merina en el Ovis Aries Vigneí, oveja del Caspio que llega a España a través de las primitivas emigraciones por el Mediterráneo. Sin embargo, la versión mas reciente asigna como representante ancestral del tronco Merino, al Ovis Aries Turdetanus, denominación derivada de la Turdetania histórica, por ser la tierra donde se formó la raza Merina. Ello, como réplica a Sanson y continuadores que aplican a dicho antecesor ancestral el apelativo de "Africanus".
La historia del Merino es larga y fecunda, rebasando los límites de esta publicación, razón por la cual se renuncia a una exposición detallada. Sin embargo, es necesario señalar que se encuentra muy ligada a la historia de España. En cualquier caso, parece obligado destacar algunos puntos de interés:
- España es la cuna del Merino – Es aceptado que la formación de la raza Merina se llevó a cabo en la parte meridional de la península Ibérica, precisamente en la zona en que actualmente se localiza el núcleo principal de la raza, como expresión de una importante reserva genética. Por otra parte, no se conoce testimonio que pruebe la incorporación del Merino a España como raza ya formada.
- La raza Merina permaneció en España, aislada del resto del mundo, hasta finales del siglo XVIII – A excepción de los pequeños efectivos que cruzaron nuestras fronteras por razones de Estado, la raza Merina se explotó exclusivamente en España durante siglos, tiempo en que nuestro país adquiere todo el protagonismo. En efecto, España tuvo el monopolio de las lanas finas; Los Reyes y Gobernantes se interesaron por su desarrollo; Se creó una legislación proteccionista que otorgaba grandes privilegios a los pastores; Se organizó la producción y se estimuló el fomento de las grandes cabañas históricas; Se favoreció la trashumancia, a efectos de paliar los efectos de la gran estacionalidad de los pastos. Se prohibió la exportación de animales de raza Merina, al mismo tiempo que se establecieron fuertes controles sobre la salida de la lana.
Contribuyó al desarrollo de estas medidas la creación de Instituciones como el Honrado Concejo de la Mesta, Asociación Nacional con Carta de Privilegio.
- Salida de España de la raza Merina – Los grandes deseos del mundo entero por disponer de ovinos de la raza Merina se vieron cumplidos en el último cuarto del siglo XVIII y principio del XIX, con la salida del Merino de España. En una primera fase, se difundió por distintos países de Europa, entre los que cabe destacar Francia, Alemania, Austria, Italia, Rusia, Holanda, Dinamarca, Reino Unido, Suecia, Grecia, entre otros. Posteriormente llegó a las amplias zonas de pastos de países como: Argentina, Uruguay, EE UU, Australia, Nueva Zelanda, Sud Africa, y otros, donde se localiza el núcleo más numeroso de merinos en la actualidad. Aquí encuentra la raza un medio mas propicio para su explotación y desarrollo, tanto por las características del clima y abundancia de pastos, como por la estructura de la propiedad de la tierra, en explotaciones de gran tamaño.
En resumen, con la salida del Merino de España se difundió por los cinco continentes, adquiriendo la condición de universal, dando lugar a la formación de la gran cabaña mundial del Merino con mas de 200 millones de ovejas, todas descendientes de los núcleos salidos de España.
- Declive en España del merino orienta a la producción de lana como objetivo principal.
El gran desarrollo alcanzado por el Merino en los países del hemisferio Sur (Australia, Nueva Zelanda, Argentina, Uruguay, Sudáfrica, entre otros), explotado en grandes rebaños, con costes de producción muy bajos; unido a la aparición de sustitutos de la fibra lanosa en la confección de tejidos, y el gran desarrollo de las fibras artificiales, influyó de forma muy negativa en el precio de mercado de la lana y consiguientemente, en la economía de la explotación del Merino en España. En este sentido, la lana, que tradicionalmente representó la parte principal de ingresos en la explotación de la oveja Merina, poco a poco fue perdiendo valor hasta situarse en los momentos actuales, en menos del 3% del conjunto de las producciones de la raza.
La situación expuesta ha obligado a los ganaderos españoles de Merino a buscar una nueva salida a la raza. En este sentido, aprovechando su rico caudal genético, se orienta a la producción de carne como objetivo principal, compartiendo esta actividad a veces, con la producción de leche. Ahora bien, esta nueva orientación productiva lleva aparejados importantes cambios en la explotación y manejo del Merino:
- Se dulcifica el tradicional régimen de explotación altamente extensivo de la raza Merina, mediante la aplicación de ayudas en forma de ración de aprisco. Todo ello, en busca de una mayor productividad y mejora de la calidad de la carne.
- La reproducción, a la que en el pasado no se prestó atención y frecuentemente se aplicaban prácticas que suponían restricciones a la capacidad genética del animal en este campo (se valoraba de forma negativa la prolificidad; se restaba importancia a la productividad numérica, etc), en la nueva orientación, no solo se valoran de forma positiva estas aptitudes, sino que se orienta la selección para mejorar dichos parámetros, a efectos de aumentar la productividad numérica.
- La Trashumancia, práctica íntimamente ligada a la raza Merina cuando ésta se orientaba a la producción de lana como objetivo principal, en la actualidad ha quedado reducida a un número restringido de ganaderías y animales que significan menos del 5% del censo de la raza en España.
- La orientación de la selección igualmente ha cambiado. Si en otros tiempos iba dirigida casi exclusivamente hacia la producción de lana (extensión del vellón, finura de la fibra, densidad, longitud, etc.), en la actualidad adquieren alto significado aquellos caracteres relacionados con la producción de carne: prolificidad, ritmo de crecimiento de los corderos, rendimientos en matadero, y calidad de la carne en general. Eso sí, la selección de la lana sigue adquiriendo importancia dentro del programa de selección de la raza.
Por otra parte, con la nueva orientación productiva hacia la carne, se intensifica la práctica de los cruzamientos de la oveja Merina con sementales de otras razas (Merino Precoz, Fleischschaf, Landschaf, Ile de France, Berrichón, Charmoise, entre otros). Esta práctica llegó a alcanzar tal dimensión, que en algún momento se habló del posible peligro que podría correr la raza Merina en España. En este sentido, el Ministerio de Agricultura tuvo que adoptar algunas medidas de urgencia al respecto.
IV - CENSO E IMPORTANCIA. DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
El censo por razas de 1986, último de esta clase publicado por el Ministerio de Agricultura, asignaba a la raza Merina un total de 3.289.763 animales, de los cuales, 2.473.671 eran hembras de edad superior a 12 meses. Ello colocaba a esta raza como la española de mayor importancia numérica. Sobre un censo ovino total de 17.640.858 cabezas, la Merina representaba el 18,6% de la cabaña ovina nacional. Pues bien, si se aplica dicho porcentaje a los 24.289.133 ovinos que figuran en el censo del año 2.000, resulta una cifra próxima a 4.500.000 de cabezas que podría representar el censo de la cabaña Merina española en la actualidad.
La importancia de la raza Merina en España reside, además de en razones históricas relacionadas con el papel que España ha jugado en la formación, explotación y difusión por el mundo de esta raza, en su elevado censo, que representa el núcleo de Merino más numeroso de Europa y la reserva genética más antigua del mundo, conservada en el lugar en que en su día tuvo lugar la formación de la raza.
El área de ocupación de la raza Merina en España es amplia, afectando a más del 70% de las provincias españolas. Sin embargo, el núcleo principal de animales más representativo de la raza ocupa las zonas adehesadas del Sureste y Sur de España, principalmente en la provincia de Badajoz, mitad Sur de Cáceres, Norte de Huelva y Sevilla, Nordeste de Córdoba (Valle de los Pedroches) y Oeste de Ciudad Real (Valle de Alcudia). Mas hacia el Sur, se localiza la zona de ocupación del Merino Andaluz, en la provincia de Cádiz, Sur de Córdoba, Oeste de Málaga y mitad Sur de Sevilla y Huelva. Hacia el Norte de España, y a través de una zona de transición correspondiente al Norte de Cáceres y Sur de Salamanca llega a la zona de Sierra, donde ocupa una amplia franja central de la provincia de Avila, continuándose por el Sur de Segovia y toca a Madrid por Somosierra.
Independientemente de la gran mancha señalada, que no pierde su continuidad, hay que destacar la presencia de núcleos aislados que han quedado acantonados en zonas de pastos tradicionalmente destinados a la trashumancia de la raza Merina. En este sentido hay que destacar: el de León, (comarca de Montaña de Luna); el de la zona Norte de Soria (Macizo Ibérico); Norte de la provincia de Cuenca, y, en Teruel, (Sierra de Albarracín), entre otros.
V - CUALIDADES Y APTITUDES
El censo actual es de 4.500.000 de cabezas aproximadamente,
que suponen el 20% del censo ovino español, situándola
en el primer puesto.
Hay que destacar que siendo la raza más ligada a la
cría extensiva, ha superado bien el proceso de intensificación
registrado por toda la ganadería lanar española.
Considerada en el contexto de la ganadería nacional,
mantiene su rango principal, tanto por su mayor censo como
por ser instrumento revalorizador de áreas difíciles,
impropios para otros ovinos, y seguir rindiendo materia prima
para la poderos industria textil, además de por la
capacidad de organizarse bajo sistemas pastoriles de alta
rentabilidad.
Hoy, dentro del universo del Merino, España pesa solo
históricamente, no técnicamente, donde se limita
a constituir una reserva genética de pureza secular.
La distribución de la raza dentro de la geografía
española, alcanza 41 de 50 provincias. La mayor parte
de la población se sitúa en el Suroeste peninsular,
con neta superioridad sobre los demás ovinos. Ocupa,
por tanto, los grandes espacios adehesados de Andalucía
occidental y Extremadura.
Queda claro que la raza Merina conserva una buena parte de
la adscripción histórica. Rodeando las comarcas
de mayor concentración o densidad actual figuran otras,
también famosas por la cría de merinos, pero
que registran una regresión.
La distribución del merino queda claramente estructurada
en una zona principal, cuyo censo ovino tiene más del
75 por 100 de rana Merina (parte central y sur de Extremadura
y oeste de Andalucía), rodeada de una franja donde
todavía la raza Merina está en mayoría
(más del 50 por 100) denominada areola de dominio,
y ésta a su vez protegida por una tercera banda muy
limitada (5 al 25 por 100 del total) que constituye la cubierta
erosionada. Para completar el esquema resta por agregar el
emplazamiento montañoso con tres localizaciones principales
y una secundaria. Aquéllas son: el Macizo Central (Ávila
y Segovia), el Macizo Ibérico (Soria y la Rioja), ambos
con contingentes trashumantes, y la Montaña de León.
Es secundario el asentamiento de los Montes Universales.
Crecimiento de los corderos de raza Merina |
Sexo de los corderos |
PESO (Kg) |
Ganancia media diaria (G.M.D.) (gramos) |
Al nacimiento |
A los 30días |
A los 60 días |
A los 90 días |
Machos |
4,5 |
11,0 |
21,5 |
30,5 |
302 |
Hembras |
4,2 |
10,5 |
19,5 |
27,5 |
280 |
Fuente: Asociación de criadores de la raza Merina |
En cualquier caso, existe una gran variabilidad respecto al crecimiento de los corderos. En un concurso de canales celebrado en 1.999, en el que participaron únicamente machos, todos sometidos al mismo régimen alimenticio y de manejo en general, frente a corderos que presentaron una G.M.D. superior a 430 gr., hubo otros en que dicha G.M.D. no superó los 260 gr.
El rendimiento a la canal varia en función del sexo y peso vivo; superior en las hembras que en los machos, y aumenta con el peso. En cualquier caso, para el peso vivo de 23 a 26 kg, en que mayoritariamente se comercializan los corderos Merinos en la actualidad, el rendimiento a la canal se sitúa próximo al 49%. Sin embargo, en las pruebas realizadas sobre rendimientos en matadero de los ovinos de raza Merina, los corderos machos, con peso vivo de 35,8 kg, y ayuno de 24 horas previo al sacrificio, dieron un rendimiento a la canal de 51,1%.
La composición tisular de la canal, con peso de 16,4 kg, fue la siguiente:
Músculo = 54,2%; Hueso = 18,4%; Grasa = 27,4%
La participación de las distintas regiones anatómicas o piezas comerciales en la canal de cordero Merino, se expone a continuación:
Región anatómica |
Participación |
Categoría (%) |
Pierna |
33,1 |
1ª |
Costillar |
20,6 |
1ª |
Badal o costillas descubiertas |
6,7 |
1ª |
Espalda o paletilla |
19,9 |
2ª |
Cuello |
6,4 |
3ª |
Bajos |
13,3 |
3ª |
Fuente: Servicio de Investigaciones Agroalimentarias (S.I.A.) de la Diputación General de Aragón (1990 |
De acuerdo con los datos expuestos, la participación en la canal de las distintas regiones anatómicas, según categoría, es la siguiente: Piezas de 1ª categoría = 60,4%; de 2ª categoría = 19,9%; y de 3ª categoría = 19,7%.
La calidad de la carne de cordero de raza Merina viene determinada por su textura, terneza (como corresponde a animales jóvenes bien criados), aroma, bouquet y jugosidad, condicionados en parte por la calidad y distribución de la grasa.
Desde un punto de vista mas concreto, cabe señalar que en las pruebas de degustación de carne de cordero realizadas, con la presencia de canales de diferentes razas, (incluida la Merina), la carne de cordero de ésta ha quedado muy bien situada. En este sentido, cabe destacar los resultados del Proyecto FAIR 3 – 1768 “OVAX”, sobre identificación y adecuación de la calidad y la composición de la carne de diferentes tipos de ovinos europeos, donde la raza Merina participó con corderos de un peso canal de 13,5 kg. En dicho proyecto, subvencionado por la Unión Europea y llevado a cabo por equipos de investigadores de Francia, Gran Bretaña, Grecia, Islandia, Italia y España, realizado sobre una muestra de 2.640 corderos provenientes de los países citados, la carne de los merinos presentados por España se situó en los primeros puestos, en lo que a calidad se refiere.
Producción de leche
La oveja Merina, tradicionalmente, explotada en un régimen ampliamente extensivo, sin otra alimentación que la obtenida en pastoreo, la producción de leche era muy baja, incluso insuficiente para alimentar a la cría en su primera edad. A este respecto, cabe recordar la utilización de la práctica del “doblaje”, consistente en sacrificar un número elevado de crías, a efectos de asignar dos madres a cada uno de los corderos sobrevivientes.
El ordeño se limitaba a un reducido número de explotaciones durante un periodo de 15 – 20 días, después de la retirada de los corderos, a efectos de obtener algunos quesos para el consumo familiar. Los rendimientos de 200 gr. por oveja y día se consideraban aceptables.
En la actualidad, cuando la oveja Merina es sometida a un manejo favorable, con ración de aprisco generosa, saca adelante a sus crías sin problemas, aún en los casos de parto gemelar. Por otra parte, el ordeño se ha extendido a un importante número de explotaciones, en algunos casos de grandes dimensiones, eso sí, de tipo familiar, donde el ordeño se practica durante todo el año. En general, el periodo de lactación de la oveja Merina se divide en dos fases; una, de 60 días, que se corresponde con el periodo de cría del cordero, y, otra, de 50 – 70 días, orientada al ordeño. La producción media de leche obtenida por oveja y año se puede estimar entre 30 y 50 litros.
La composición de la leche entra dentro de los siguientes extremos: Grasa: del 7 al 10%; proteína: del 5 al 7%; y extracto seco: 19 al 21%.
Una característica a destacar en la producción de leche de la oveja Merina es su alta variabilidad genética, consecuencia, en parte, de la ausencia de selección en este campo.
La leche obtenida en el ordeño de la oveja Merina es destinada a la fabricación de queso. En este sentido, han adquirido gran fama, por su elevada calidad, los quesos tipo: “Serena” “Casar” “Pedroches”, entre otros, obtenidos con leche de oveja Merina. A este respecto, cabe recordar que en las distintas pruebas de degustación realizadas, en las que han participado los quesos nacionales mas importantes, y a veces de otros países, el queso "Torta de la Serena" se ha colocado siempre en los primeros puestos.
Las características del queso, Torta de la Serena, se resumen a continuación:
- Elaborado en la Comarca de la Serena (Badajoz) con leche de oveja Merina, a la que tradicionalmente se añadía cuajo vegetal y cloruro sódico.
- Se trata de un queso de pasta blanda con corteza muy fina que posteriormente se agrieta, llegando a salir la pasta a través de ella; hecho que marcaba el momento óptimo para su consumo.
- Dispone de forma cilíndrica aplastada, de 25 a 35 cm de diámetro y 4 a 7 cm de alto. El peso aproximado es de 1 kg.
- Corteza, ligeramente seca, parcialmente estriada y de color amarillento.
- Pasta blanda, compacta, blanco-amarillenta, de sabor y aroma “sui generis”. Ojos distribuidos por toda la pasta de forma irregular, de tamaño más pequeño que una lenteja.
- La maduración se alcanza a los 15 – 25 días.
Composición:
- Contenido en grasa del extracto seco = 57%
- Humedad = 40%
Otros datos:
- Proteína 18 – 20%
- Grasa 33 – 35%
- Cenizas 5,27 – 5,75%
Producción de lana
El objetivo principal de la explotación de la raza Merina ha sido, de siempre, la producción de lanas finas, producción ésta que ha dado a la raza la bien ganada fama mundial que hoy dispone. Sin embargo, en las últimas décadas, en algunos países entre los que se incluye a España, por razones económicas se ha cambiado el objetivo, orientándola hacia la carne. En cualquier caso, la raza Merina sigue siendo la raza por excelencia para la producción de lana, en base a:
- La gran extensión del vellón, que alcanza límites no superados por ninguna otra raza; La alta densidad de las fibras que supera, en ocasiones, en mas de 4 veces a la de otras razas; La finura y uniformidad de las fibras, el rizado, la resistencia, la ausencia de pelo muerto y de garra, entre otros, que hacen de la Merina la mejor raza para la producción de lana. Comercialmente, la lana de la raza Merina queda incluida en los tipos I, II y IIIde la Clasificación de Lanas Española.
- Los parámetros que definen la producción de lana en la oveja Merina se pueden concretar en: Peso del vellón, rendimiento al lavado, finura, ondulaciones y longitud de la fibra. En este sentido, los resultados de la valoración realizada en las ganaderías inscritas en el Libro Genealógico de la raza, se concretan en los siguientes términos, según tipo de animal:
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Moruecos |
Borros |
Ovejas |
Borras |
Peso del vellón (kg.) |
5,2 |
4,0 |
3,4 |
3,3 |
Diámetro de la fibra (micras) |
22,0 |
21,4 |
21,0 |
21,1 |
Longitud relativa (m.m.) |
70,9 |
69,1 |
70,6 |
70,8 |
Ondulaciones por decímetro (nº) |
62,7 |
66,1 |
66,2 |
68,0 |
Rendimiento al lavado (%) |
Entre el 38 y el 47 % |
VI - EXPLOTACIÓN Y MANEJO
La raza Merina tradicionalmente estuvo sometida a un régimen muy extensivo, en el que la alimentación de las ovejas estaba limitada a los recursos obtenidos en pastoreo. En tales condiciones, se establecían grandes diferencias en lo que respecta al desarrollo corporal y a la productividad, según el área de explotación: Merino de la Serena y Merino de Barros era el ejemplo más comúnmente utilizado para representar dicha situación. Por otra parte, teniendo en cuenta la alta estacionalidad de los pastos de la zona de ocupación de la raza Merina, resultaba que las épocas de abundancia se alternaban con periodos de penuria alimenticia, en los que la oveja consumía los escasos pastos secos y lignificados de muy poco valor nutritivo.
Para soslayar la gran estacionalidad de los pastos se hizo mucho uso de la trashumancia, práctica muy ligada a la historia del Merino. A tal efecto, durante la época de paro vegetativo de los pastos en la zona de ocupación de la raza, los animales eran trasladados a los pastos de verano, situados en zonas de desarrollo más tardío, donde el ganado disfrutaba de una segunda primavera. En este sentido, los animales que realizaban la práctica de la trashumancia alcanzaban rendimientos productivos superiores a los estantes, hasta el punto que se hacía una clara diferenciación entre Merino estante y Merino trashumante, y, en los concursos, ambos tipos se contemplaban de forma separada, en secciones diferentes.
En la actualidad, la práctica de la trashumancia del Merino en España se ha visto fuertemente disminuida por problemas laborales, de manejo, y, por razones económicas en general.
La principal zona de explotación de la raza Merina es la dehesa, con o sin arbolado, (principalmente la encina y el alcornoque). Los pastos de la dehesa se caracterizan por su baja producción (son muchas las zonas que no superan los 2.000 kg. de materia seca por Ha.) y su alta estacionalidad (el 70% de la producción forrajera se da en primavera, siendo esta muy reducida en los meses de verano e invierno). En cualquier caso, la producción herbácea aprovechada por el ganado en pastoreo, cubre gran parte de las necesidades energéticas de los animales.
Un paso importante dado en las últimas décadas es el aprovechamiento de los pastos de la dehesa con la oveja Merina, mediante la aplicación del sistema de cercas. Con este proceder, se mejora el ordenamiento y aprovechamiento de los pastos; se favorece la fertilización del suelo; se mejoran las condiciones laborales, con aumento del rendimiento por pastor y se mejora la calidad de vida de éste.
La implantación de este sistema en el área del Merino se ve favorecida por la estructura de la propiedad de la tierra, distribuida en fincas en forma de “coto redondo”; de variable tamaño, muy distinta a la existente en otras zonas de España, principalmente de la mitad Norte y Levante, donde el minifundio y la dispersión plantea grandes problemas para el establecimiento de este sistema de manejo del rebaño en pastoreo.
El tamaño o número de cabezas por explotación, varia ampliamente. En este sentido, siendo que en el área del Merino es donde se dan las explotaciones de mayor tamaño, a veces de mas de 10.000 ovejas, sin embargo, un elevado porcentaje del censo de Merino se halla en explotaciones de menos de 100 ovejas. En este caso, generalmente se trata de ganaderos “sin tierra”. A título orientativo y de utilidad práctica, se puede estimar que el tamaño medio de la explotación de Merino se sitúa entre 400 y 600 ovejas.
Frente al régimen de pastoreo permanente de las ovejas Merinas, en los corderos generalmente se aplica un sistema intensivo, mediante alimentación en aprisco con raciones equilibradas de piensos concentrados, suministrados “ad libitum”. En este sentido, si durante los primeros 30 días de vida de los corderos, frecuentemente, estos acompañan a sus madres a los pastos cercanos al aprisco, a partir de esa fecha los corderos permanecen estabulados durante el periodo de acabado.
VII - SELECCIÓN Y MEJORA
En España, la raza Merina dispone de Libro Genealógico desde el año 1.981, establecido como continuación del antiguo Registro Especial de Ganado Selecto de la Raza Merina. El desarrollo de dicho Libro Genealógico corresponde a la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino, que actúa como Entidad Colaboradora del Ministerio de Agricultura. Al 31 de Diciembre del año 2.000, dicho Libro Genealógico contaba con 114 ganaderías, con un total de 62.713 animales inscritos en los distintos Registros.
El Programa de Selección se apoya en la valoración de sementales de la raza Merina, en base al control de descendencia. La valoración genética se lleva a cabo mediante la aplicación del sistema “Blup”, modelo animal. Dicho programa tiene como objetivo general la mejora cuanti-cualitativa de la producción de carne y lana, manteniendo la rusticidad y los caracteres raciales de la Merina. En este sentido, los criterios de selección, son:
- Mejora y uniformización del potencial de crecimiento de los corderos de raza Merina, mediante controles en granja y en estación.
- Mejora de las cualidades maternales, dentro de las condiciones de medio difícil en que viven los efectivos merinos. Dichas cualidades se determinan, por una parte, en base a la capacidad de cría de las madres medida en función del crecimiento de los corderos hasta los 30 días, y, por otra, la productividad numérica, medida en base a: El registro de la edad al primer parto; el intervalo entre partos; la prolificidad y el número de corderos destetados por oveja y unidad de tiempo.
- Mantenimiento, y en su caso mejora, de la producción de lana y de las características que definen la raza.
Dentro del esquema de selección genética se encuentran inscritas 26 ganaderías en las que se han valorado 1.151 sementales, 15.529 ovejas y 24.213 corderos, al 31 de Diciembre del año 2.000. Anualmente se publica el correspondiente Catálogo de Sementales Valorados.
La difusión de la mejora se lleva a cabo a través de los sementales valorados, A este respecto hay que hacer mención a las Subastas Nacionales, establecidas por el M.A.P.A. para la venta de reproductores selectos. En este sentido, la raza Merina participa principalmente en las de: ZAFRA (Badajoz); TRUJILLO (Cáceres); CASTUERA (Badajoz); POZOBLANCO (Córdoba); SALAMANCA, CISTIERNA (León), y otras de carácter local como Plasencia, Fuente Obejuna, etc.
Todos los años se celebra un Concurso Morfológico a nivel Nacional; cada dos años un Concurso de Rendimiento en Lana; y cada tres años un Concurso de Rendimiento en Carne.
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