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I
- HABITAT
La existencia de recursos naturales, juega un papel importante
en la localización de ciertos tipos de producciones,
entre las que se sitúa la del cerdo ibérico.
La base territorial del mantenimiento de la Agrupación
Racial del Cerdo Ibérico en Extensivo, son “las
DEHESAS”.
En general, de propiedad privada, bien explotadas directamente,
o bien, en régimen de arrendamientos. Son zonas arbóreas
de bosques Mediterráneos, en las que predominan especies
del género Quercus, sobre todo las encinas (Q. ilex);
alcornoques (Q. suber) y en menor medida quijigos (Q. lusitanica).
También castaños y algarrobos. Por otra parte,
los suelos de las dehesas, mantienen una cubierta vegetal
herbácea que, en determinadas zonas y dependientes
de factores pluviométricos de temperaturas de cada
año, dan lugar a pastizales más o menos abundantes
que sirven de suplemento alimentario a este tipo de explotaciones.
La ganadería ha constituido la producción
y explotación comercial básica de este área,
con una fuerte localización de los censos cárnicos
y la identificación de la dehesa con la ganadería
autóctona y su explotación. Estas producciones
ganaderas se han complementado siempre con un aprovechamiento
diversificado de los recursos, fundamentalmente agrícolas
y forestales, reempleados en la alimentación animal,
siendo el aprovechamiento conjunto agrícola-ganadero-forestal
la pauta común en la gestión de las explotaciones.
Manejo basado en el pastoreo, con el consiguiente aporte
de nutrientes al suelo a través de las deyecciones
de los animales, con una mejora de la estructura y un aumento
de la materia orgánica del suelo.
Manejo correcto de la ganadería extensiva en la dehesa,
que hace compatible su explotación con la conservación
de la fauna y de la flora silvestre como un elemento más
de los ecosistemas. Estos modelos de producción se
encuentran totalmente condicionados por los recursos naturales
de los que depende, de forma que cualquier modificación
productiva está limitada por la inelasticidad de los
factores ambientales que inciden sobre la producción
de pastos.
Los sistemas ganaderos extensivos manejados adecuadamente
tienden a conseguir el equilibrio entre producción
y conservación, todo ello mediante la adecuación
de los niveles de carga ganadera a la disponibilidad de recursos.
En este sentido, el pastoreo de las zonas de monte y las prácticas
trasterminantes y trashumantes constituyen elementos eficaces
para la prevención de los incendios forestales.
Los sistemas de producción extensivos de dehesas
generan productos de alta calidad, muy apreciados por el consumidor,
pero limitados por la inestabilidad y estacionalidad de sus
producciones, así como por una comercialización
deficiente e inadecuada, en la mayoría de los casos.
Los niveles de rentabilidad de las explotaciones son bajos,
lo cual imposibilita en muchos casos que se aborden mejoras
técnicas, así como de reposición y conservación
del patrimonio natural, no existiendo en la mayoría
de los casos alternativas de desarrollo a esta actividad.
El ecosistema de la dehesa proporciona al ganado porcino extensivo,
al margen de cultivos específicos que pudieran practicarse:
a) Hierbas o pastos, más o menos
mejorados, que proporcionan en determinadas épocas
del año (sobre todo en primavera), raciones de mantenimiento
y que son un complemento fundamental de
la montanera.
Su producción y composición es muy variable
e irregular. Cifras medias de 3.500-12.000 kg/Hectárea
son estimaciones dadas por algunos autores.
b) El rastrojo: Desde hace algunos años,
es el ovino el que ha desplazado completamente
al cerdo en su pastoreo, por su mejor aprovechamiento; ya
que apenas hay desperdicios de granos de
cereal con la mecanización de las cosechas. Antes
solían aprovecharlos durante 40-60 días, reponiendo
1,5-2 arrobas (1 arroba = 11,5 kg), los
marranos y primales fundamentalmente.
c) La bellota: Frutos de los Quercus,
es igualmente variable, tanto en cantidad como en
calidad, dependiente también de los factores climatológicos.
Así pues pueden encontrarse datos
de producciones que van desde los 250-800 kg/Ha medias de
450-460 kg, con densidades de 35-45 pies/Ha
y de 17-20 kg bellotas/árbol; lo que permite
una carga ganadera de 1,5-2 animales /Ha.
En cuanto a la localización de este fruto tan preciado,
la bellota, en España, prácticamente se concentra
en Extremadura y la parte Suroccidental de Andalucía.
Extremadura, con el 40 % de la superficie de encinas y alcornoques
y Andalucía con el 39 % destacan, sobre Castilla-León
y Castilla-La Mancha, ambas con algo más del 7 % cada
una de ellas.
Por provincias, Badajoz es la que posee más hectáreas
(casi 520.000 hectáreas), seguida de Cáceres
(más de 420.000 hectáreas). A mayor distancia,
le sigue Córdoba (267.000 has), Huelva (211.000 has),
Ciudad Real (191.000 has), Sevilla (169.000 has), Salamanca
(133.000 has), Toledo (123.000 has) y otras provincias con
menos de 100.000 has como Jaén, Granada, Cádiz,
Málaga y Ávila.
De todas estas hectáreas, tan sólo un 55-60
por 100 son aprovechadas por especies domésticas, ya
que el resto, son zonas de matorral y su aprovechamiento es
la caza.
II - VARIEDADES
O ECOTIPOS RACIALES
Íntimamente vinculados al ecosistema de las dehesas
arboladas, se encuentra la Explotación del Porcino
Autóctono en régimen Extensivo o lo que se llama
Agrupación Racial del Cerdo Ibérico, que tiene
su origen en su Subgénero Mediterraneus, de raíces
africanas y extendido por comarcas del Sur de Europa. De ahí
que su presencia se localice en las comarcas del Sur-Oeste
de la península.
Los tipos o variedades del cerdo ibérico, según
color de la capa y densidad de pelos son:
a) Negros,
con dos subvariedades:
a.1) Entrepelados
a.2) Lampiños
Es la agrupación racial con mayor proporción
de grasa. Muestra una mayor velocidad de crecimiento con un
mejor rendimiento a la canal. En general, los cerdos de estas
variedades negras son más finos y de menor tamaño
que los de las coloradas, pero con mayor predisposición
a acumular grasa.
La variedad negra entrepelada, que presenta
fuertes y tupidas cerdas a lo largo de todo el cuerpo, estuvo
bastante extendida por la Sierra de Córdoba, procedía
de los cruces del retinto o del rubio andaluz, así
como del lampiño, con el Large Black inglés,
en el siglo XVI. Son cerdos de una excelente conformación,
de línea más estirada y dan canales menos grasas
que los negros lampiños. Su prole no es excesivamente
baja (7-8 lechones por parto) y sus reproductoras son las
más lecheras. Esta variedad está prácticamente
extinguida. Como desventaja manifiesta, se le encuentra su
peor rendimiento en montanera que el negro lampiño,
por su comportamiento deficiente en pastoreo.
Los negros lampiños, sin pelo y
con pliegues transversales en la piel de la frente, tienen
un tocino más espeso y mayor cantidad de grasa. Son
mucho mejores en charcutería, los productos que se
obtenían eran de gran calidad, con una buena conformación
a la canal. Su asentamiento se sitúa en Cáceres,
Badajoz y Córdoba, en las vegas de los ríos.
El negro lampiño tiene cierta similitud con la variedad
que se conoce como el "pelón guadianés",
la cual se incluye dentro de la variedad negra y dentro del
lampiño, se identifica por el color, líneas
suaves, poco esqueleto y excesiva facilidad para acumular
grasas, diferenciándose de los de la zona de la Serena,
angulosos, de perfil muy típico, mucho hueso y mayor
rusticidad. Todos ellos dan un mayor rendimiento en jamones,
que el resto de los ibéricos. Esta variedad está
prácticamente desaparecida.
b) Colorados
b.1) Retintos
b.1.1) Entrepelados
b.1.2) Lampiños
También llamada retinta u oliventina o colorada extremeña,
se sitúa en las provincias de Salamanca, Toledo, Cáceres,
Badajoz, Ciudad Real, Sevilla y Córdoba. La retinta
es la variedad más extendida.
Esta variedad presenta una capa roja y, en su mayor parte,
procede del cruzamiento del tipo retinto oliventino, con retinto
portugués (raza alentejana), que es algo más
precoz.
Es una raza bien adaptada, con buena capacidad de crecimiento,
dando buen rendimiento a la canal, y con mayor proporción
de músculo que las otras variedades ibéricas
b.2)
Rubios
b.2.1) Cano Campiñés
b.2.2) Dorado Gaditano
Son animales de tipo semigraso, tienen las cerdas muy sedosas.
Se sitúa en Córdoba, Sevilla y, sobre todo,
en Cádiz. Tienen un jamón bien desarrollado
y musculoso, y una prole media, con 6-7 lechones por camada.
Está prácticamente desaparecida, al ser absorbida
por otras variedades.
c) Manchado
de Jabugo
Llamada también de Jabugo, se criaba en la sierra norte
de Huelva. De color rubio con manchas negras o grises oscuras,
de tamaño variable y distribuidas irregularmente, parece
provenir del cruce del retinto con el Large-White y Berkshire
ingleses. Posee buena precocidad, alcanzando, a los dos años
en extensivo, un peso entre 120 y 190 kilos. Está casi
totalmente extinguida.
También hoy se podría incluir la variedad Torbiscal
u Oropesana, que debe su nombre a su lugar de origen, Oropesa
(Toledo) y que nace en 1944 por el cruzamiento de cuatro razas:
Ervideira, Cardería, Campanario y Puebla.
Lamentablemente, hoy en día, podemos considerar perdidas
en su práctica totalidad tanto los Rubios como el Manchado
de Jabugo y con escasa representación los Negros lampiños,
aunque restan algunos pequeños núcleos con un
altísimo grado de consanguineidad que se ha intentado
en parte paliar con el cruzamiento de las dos líneas,
Campanario y Puebla, de forma que en la actualidad parecería
más aconsejable hablar en general de Negro lampiño.
Esta variedad puede representar entre el 0,5-1 por 100 de
los reproductores puros. Por el contrario, la variedad Retinta
o Colorada es la más extendida.
Los Negros se caracterizan por ser más pequeños,
con hembras más prolíficas (mayor número
de lechones por parto) y de mejores aptitudes maternales.
Presentan una canal más grasa y con mayor grado de
infiltración y una superior fluidez. Poseen una mejor
proporción jamón/canal, menos hueso y una calidad
extra. Resultan óptimos para el cruzamiento con el
Duroc.
Los Retintos o Colorados, de coloraciones más o menos
intensas, tienen canales más grandes y pesadas y de
mayor proporción magra.
III - EXTENSIÓN
E IMPORTANCIA
El cerdo ibérico pasa de estar presente en casi toda
España a mediados del pasado siglo, a situarse en la
actualidad principalmente en las dehesas de Extremadura, Andalucía
(Córdoba, Sevilla, Huelva y Cádiz) y Castilla
y León (Salamanca), siendo Extremadura la comunidad que
cuenta con mayor censo de cerdas ibéricas puras y cruzadas.
Desde 1990 hay una tendencia de crecimiento en esta especie,
una vez controlados los problemas sanitarios del pasado, que
hicieron peligrar su existencia, actualmente asegurada, así
como por los excelentes productos que se obtienen de ella y
la demanda creciente que tienen por parte de los consumidores.
Las cifras de censos que se encuentran tienen también
un amplio margen de variación, lo que pone una vez
más de manifiesto la complejidad que supone dar cifras
en torno al mundo del cerdo ibérico.
El censo que ha ido descendiendo alarmantemente desde mediados
del presente siglo , casi 600.000 reproductoras en 1995, ha
tenido en la última década una manifiesta recuperación
hasta llegar en la actualidad a cerca de las 112.000 reproductoras.
Los datos de su distribución ponen de manifiesto que
prácticamente el 50 % de las reproductoras se encuentran
en Extremadura, mientras que Córdoba, Sevilla, y Huelva
tienen aproximadamente el 20 % del censo de cada una de las
dos formas de explotación del ibérico (pureza
y cruzamiento). De ellas, el 35 % se puede decir que son puras
y el 65 % cruzadas.
La distribución de los censos de reproductoras de
la ganadería extensiva en el área adehesada
española en diciembre de 2001 (miles de reproductoras).
| Provincias |
Porcino Ibérico |
| Cáceres |
18 |
| Badajoz |
93 |
| Extremadura |
111 |
| Zamora |
- |
| Salamanca |
26 |
| Ávila |
1 |
| Toledo |
4 |
| Ciudad Real |
- |
| Sevilla |
12 |
| Córdoba |
9 |
| Jaén |
- |
| Huelva |
22 |
| Cádiz |
15 |
| Provincias no extremeñas del área
adehesada |
89 |
| Total área adehesada |
200 |
| Área española no adehesada |
4 |
| Total España |
204 |
Por otro lado, la distribución de cerdos de cría
y cebo, en conjunto, es muy parecida a la de reproductores,
de tal forma que en Extremadura está más del
50 % del censo, mientras que Córdoba, Sevilla y Huelva
reúnen casi el 40 %.
Junto a estos datos es conveniente observar los correspondientes
a encinares aprovechables, que suponen 1.600.000 hectáreas
aproximadamente, con el fin de hacerse una idea del tipo de
montanera que se realiza en unas y otras provincias, o por
lo menos la densidad de cerdos por hectárea que existen
en cada una de ellas:
IV - EXPLOTACIÓN
La mayor parte de las explotaciones poseen reproductores cruzados
(más del 60%). Estos cruzamientos se han realizado
a base de razas extranjeras (Duroc fundamentalmente, así
como Tamworth, Large Black, etc.), siguiendo alguno de los
dos siguientes sistemas:
a) Cruce mejorante;
hembras ibéricas x machos mejorantes
(F1, o primera generación) 50 % Ibérico:
Destino a SACRIFICIO
b) Cruce de Regresión con Ibérico
hembra F1 (50%) x macho ibérico
(F2) 75% Ibérico: SACRIFICIO
En el primer caso, la utilización de machos mejorantes
conlleva:
- mayor vigor a las crías,
- mejor conformación de canal, con
más porcentaje de magro,
- mayor precocidad y crecimiento
- menor índice de transformación
(menos kilos de alimento necesario para aumentar el
mismo peso vivo)
En el segundo caso, se obtienen las mismas ventajas pero menos
manifiestas, junto con un incremento de la prolificidad.
Es conveniente utilizar machos ibéricos de líneas
o variedades totalmente distintas a las empleadas en la formación
de la F1 reproductora, para potenciar o aprovechar al máximo
los beneficios que aporta el vigor híbrido.
La demanda actual de la industria y por orden de prioridad
es la siguiente:
- Ibéricos puros o 75% ibéricos:
Montanera
- 50 ó 75% ibéricos: Pienso
En función al tamaño de las explotaciones de
cerdo Ibérico se pueden clasificar en el modo siguiente:
a) Grandes explotaciones: Entre 100 y 300
reproductores, aunque a veces pueden superar los 1.000. Estas
explotaciones no suelen presentar dificultades especiales,
ya que usualmente, existe cierto control técnico y
de gestión. Es habitual que vayan unidas a considerables
extensiones de terreno o bien que el sistema de producción
se realice en modo intensivo.
b) Explotaciones de tipo medio: Entre
25 y 100 reproductores.
c) Pequeñas explotaciones: de 5 a 25
reproductoras. Propias de ganaderos con escasas hectárea
de dehesa, donde suelen cebar su producción.
d) Explotaciones familiares: Con un máximo
de 5 reproductores. Los riesgos sanitarios tiene aquí
una mayor incidencia, ya que gran parte de la dieta procede
de residuos de la alimentación humana. Están
enfocadas casi al autoconsumo.
e) Explotaciones en régimen comunal:
La cabaña que la sostiene procede de las explotaciones
familiares. El derecho al usufructo de múltiples y
pequeños ganaderos origina una gran promiscuidad de
animales de muy diversa procedencia, desordenadamente explotados
y sin el adecuado control sanitario.
En términos generales, se podría afirmar que
el tamaño medio de las explotaciones se sitúa
en torno a las 60-80 reproductoras, representando el 80 por
100 del censo total.
Así mismo, la estructura base de estas explotaciones
va a depender, en gran medida, de las zonas donde se ubiquen.
Éstas pueden entenderse comprendidas en alguna de las
siguientes:
a) Zonas con bellota. En ellas las explotaciones
acostumbran a ser de Ibéricos puros en régimen
extensivo, cebando toda su producción en montanera.
b) Zonas sin bellota. Las explotaciones
suelen destinarse a la venta de lechones o primales. En menor
número, completan su cebo algunas explotaciones de
animales a base de una alimentación realizada con pienso.
Utilizan para ello reproductores con un mayor o menor grado
de cruzamiento. Estas demarcaciones suelen ser cerealistas.
V - CICLO
PRODUCTIVO
Las cerdas ibéricas alcanzan la pubertad entre los
8 ó 10 meses de vida. Teniendo entonces, por término
medio, un peso de 6-8 arrobas, momento éste en que
se llevan a cabo las cubriciones, en proporción de
8-10 cerdas/verraco, en monta natural.
Las cerdas se mantienen en la explotación durante
4-5 años, independientemente de su rentabilidad, ya
que el ganadero de Ibérico no suele realizar un control
técnico sobre ellas, sino que desviejan por lotes de
barajas completas, procediendo a su castración, cebo
y posterior venta. Es posiblemente en época de montanera
cuanto esta práctica logra una mayor rentabilidad,
dado que es en este período cuando alcanzan sus mayores
precios.
Existen tres épocas tradicionales de cubrición,
para obtener partos, destetes y cebos en las fechas más
adecuadas. Éstas son:
- Lechones Navideños o Yerbizos
(los más usuales): cubriciones en agosto, partos en
diciembre-enero y destetes en febrero-marzo.
- Lechones Agostones (en regresión):
cubriciones en febrero-marzo, partos en junio y destetes
en agosto.
-Lechones Marceños: cubriciones en
noviembre-diciembre, partos en marzo y destetes
en abril-mayo.
Actualmente, y sin perder de vista este planteamiento, son
más los ganaderos que se plantean como objetivo, el
conseguir dos partos/cerda/año (nunca se consigue;
máximo 1,6-1,8), con dos barajas de cerdas. Se busca
en cualquier caso un destino final de acabado en montanera,
al igual que se tiende a distanciarlos de los meses de calor,
por los problemas que se plantean. Sobre todo agalaxias (falta
de leche de las madres).
Gestación
Durante esta fase, el ganado se alimenta casi exclusivamente
de los recursos naturales, por tanto, el manejo es prácticamente
inexistente, a lo sumo se limita a una laimentación
con cereales o piensos compuestos en el último tercio
de la gestación.
Partos
Existen, básicamente, tres sistemas de parideras:
a) Sistema tradicional, con boxes o recintos
individualizados de mampostería. A lo largo de una
nave longitudinal y con corralinas al exterior para recreo
de los lechones. El día del parto se deja a la madre
con los lechones. En días sucesivos y hasta el destete,
las cerdas sólo duermen con sus crías, saliendo
por la mañana al campo para volver por la tarde.
b) Sistema camping, muy extendido en la
actualidad, sobre todo en explotaciones extensivas o semiextensivas,
ya que se puede considerar barato al menos a corto plazo.
Desde el punto de vista de la rentabilidad, son algunos los
autores que lo cuestionan, dado los problemas que plantea,
sobre todo, de control y limitación de prácticas
de manejo.
c) Sistema moderno o de jaulas. Propio
de explotaciones intensivas y donde las cerdas permanecen
todo el tiempo con su camada, hasta producirse el destete,
que por otro lado, se suele hacer a menor edad.
Normalmente y en términos generales, la cerda ibérica,
no presenta problemas especiales llegado el parto. Además
tiene unas cualidades maternales muy desarrolladas, por lo
que rarísimas veces son asistidas.
El número de lechones que paren, es de 6-7.
Período de cría
Este periodo comprende desde el nacimiento al destete, en
general se realiza entre los 45-60 días de vida y donde
se conjuga la lactación con el inicio de la alimentación
sólida, que suele hacerse con piensos compuestos específicos.
Desde este momento y hasta los 23 kg (50 libras) peso que
suelen venderse, comen sobre todo pienso. Teniendo entonces,
unos 80-90 días.
Período de recría
Comprende desde el destete hasta las 8-9 arrobas. En esta
etapa, pasan por dos fases, la de marrano, de 16 kg o dos
meses de vida hasta los 50 kg o 5 meses; y la de primal, desde
los 50 kg hasta las 8-9 arrobas.
En este período, se tiran al campo para que aprovechen
todos los recursos existentes en la finca, lógicamente
en modalidad extensiva. En función de la cantidad y
teniendo siempre como objetivo el peso idóneo para
la entrada en montanera, se suplementarán en mayor
o menor cuantía con pienso.
Cada día, es más común que el ganadero,
la fase de marrano la complete sin penurias, ya que es clave
para conseguir un adecuado crecimiento, imprescindible por
otro lado, para la consecución de un buen producto
final.
No sucede lo mismo con la fase de primal, donde tan sólo
se les da una ración de mantenimiento, procurando conseguir
el estiramiento del animal que unido a un adecuado ejercicio,
dará lugar a un cerdo “Entipao” que es
el objetivo pretendido para la entrada en montanera.
Período de cebo
Comprendido entre las 8-9 hasta las 14-16 arrobas, peso con
que se suelen sacrificar. Es el período que va a determinar
las características finales de calidad de la canal,
en lo referente a la alimentación.
Hay ganaderos que erróneamente piensan, que alimentando
a sus cerdos con bellotas a pesos inferiores, van a tener
repercusión positiva de futuro su calidad de canal.
Se puede hablar de tres tipos de cebos:
a) Montanera: Su eficacia está supeditada
no sólo al tipo de cerdo, sino también a la
carga ganadera que se meta y a la cantidad y calidad de la
hierba.
En condiciones climatológicas normales, su aprovechamiento
comienza a finales de octubre y dura hasta finales de enero
o primeros de febrero, caso de tratarse de encinares, ya que
la bellota de los algo más tardía. Se alcanzan
reposiciones diarias de 700-750 gramos de media, aunque en
condiciones favorables se alcancen los mil.
Hoy en día, la figura del vareador apenas existe,
siendo sustituido por los cercados, permaneciendo los cerdos
aquí hasta que apuran la bellota, momento en que se
cambian a otro.
b) El Recebo: Se produce cuando por razones
desfavorables de montanera sólo se le pueden poner
2-3 arrobas de reposición con bellota, lo cual es insuficiente
para su acabado, ayudándoles entonces con pienso a
lo largo de la misma y en cantidades de 1-1,5 kg/día.
Esto mismo suelen hacer muchos ganaderos, que premeditadamente
han casi doblado la carga ganadera, en un intento de rentabilizarla;
es decir, venderlos como bellota.
La reciente legislación sobre productos del cerdo
ibérico, impone limitaciones mínimas al tiempo
de la montanera, que se traducen en unos niveles de ciertos
ácidos grasos en el producto final más consumido
(jamón de bellota, recebo y pienso), hecho que es de
esperar, clarifique progresivamente el confusionismo del consumidor
motivado fundamentalmente por una denominación a menudo
engañosa del producto.
Cabría hablar de otro tipo de recebo, quizás
de mejor calidad y que se llama media bellota, su finalidad
es la misma, pero en este caso se alimentan al final con pienso.
c) De Pienso: Propio de explotaciones intensivas,
donde se producen cebones a lo largo de todo el año.
Aunque se intenta, no sacrificar en los meses coincidentes
con los de montanera (diciembre-marzo).
Estos cerdos están alojados en corrales de cemento
o parques más o menos grandes de tierra. Su alimentación
es a base de piensos, por lo general bastante energéticos,
que se les suele administrar racionado.
V - COMERCIALIZACIÓN
Los factores que afectan a la calidad final de la canal dependen:
a) Del propio animal
(factores intrínsecos):
· Raza
· Sexo
· Edad
b) Derivados del medio
(factores extrínsecos):
· Alimentación
· Régimen de vida
(ejercicio).
c) Derivados del proceso
de transformación (factores de tratamiento):
· Sacrificio.
· Faenado o postacondicionamiento
de la canal
La raza: Se trata de un elemento esencial, en la
consideración de la calidad, tanto de los propios ganaderos
que se enorgullecen de la pureza de sus animales, como de
los fabricantes que atienden a la pureza o impureza para definir
sus productos.
Sin embargo, habría que plantearse de forma objetiva
y seria, ¿si son otros factores como la alimentación
y la edad, igual o más determinantes de la calidad
y, por tanto, cuestión a plantearse de futuro?. Actualmente
se está introduciendo al menos un 25 por 100 de cerdos
mejorantes (Duroc), que sin perder calidad alguna, mejora
notablemente los rendimientos a la canal, con las ventajas
que ello conlleva, tanto para el ganadero como para la industria.
El sexo. Está más que probado la conveniencia
de castrar.
La edad. Es posiblemente uno de los máximos
determinantes de las características de calidad. En
términos generales, cuando el animal crece tienen lugar
importantes cambios en su carne y grasa. En relación
a la carne, la edad determina la cantidad y composición
del colágeno (se incremente con la edad), y de las
fibras musculares (más fibras rojas). Ambas circunstancias
deseables, el uno, como soporte estructural, y el otro, como
mayor flavor de la carne “hecha”.
Cuando los cerdos son jóvenes, hay prácticamente
una transferencia directa de la grasa suministrada con el
pienso a su propia grasa. De ahí, que existan explotaciones
que utilizan manteca de cerdos cebados con bellotas en la
composición de sus raciones, pero esto es así,
sobre todo en animales jóvenes.
Por el contrario, los adultos convierten en grasa todo lo
que comen en exceso. Tienen una mayor capacidad para elaborar
sus propias grasas y darles su propia composición.
La alimentación. Condiciona de manera especial
las características finales de la canal, tanto desde
el punto de vista de la cantidad como de la calidad.
La producción cuantitativa depende fundamentalmente
del nivel de alimentación o energético y cualitativamente
del nivel de la ración..
Régimen de vida. El ejercicio muscular diario,
impone una modificación funcional de las fibras, habiendo
mayor proporción de fibras rojas en los músculos.
En consecuencia, la carne que se obtiene de estos animales,
tiene mayor intensidad de sabor.
Condiciones de sacrificio. El sacrificio del animal,
supone un estado de excitación del músculo que
es más o menos prolongado según las condiciones
en que se dé. Un agotamiento previo al sacrificio del
músculo (condiciones estresantes, ayunas, ...) pueden
producir carnes defectuosas.
Por último, el faenado, el nivel higiénico-sanitario,
los procesos de conservación por frío, etc.,
desempeñan también un papel importante en la
calidad final de la canal.
Es decir, teniendo en cuenta todos los factores que afectan
directamente a la calidad de la canal y por tanto de productos
como jamones, lomos, paletas, etc. parece que la clasificación
que actualmente se sigue teniendo en cuenta, únicamente
en base a la raza y tipo de alimentación, parece muy
limitada.
Actualmente, el cerdo ibérico es protagonista indiscutible
en 3 Denominaciones de Calidad: Jamón de Guijuelo,
Jamón de Huelva y Dehesa de Extremadura.
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