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 Razas
 Churra
  I - ETIMOLOGÍA Y SINONIMIA
II - DEFINICIÓN Y ENCUADRAMIENTO
III - MORFOTIPO
IV - ORIGEN E HISTORIA
V - IMPORTANCIA Y ÁREA GEOGRÁFICA
VI - EXPLOTACIÓN
VII - APTITUDES Y TIPOS DE PRODUCCIÓN
VIII - CUALIDADES DE CRÍA
 
       
 

 

Antes de comenzar la descripción de esta importante raza española es obligado apuntar la frecuente confusión o notable imprecisión que preside el concepto o idea que se tiene sobre este colectivo ovino, si bien es cierto que ocurre más en los enfoques académicos que en la realidad ganadera.

Resulta que con mucha frecuencia se estiman como raza Churra conjuntos ovinos ajenos a ella, por la simple razón de coincidir en algún rasgo externo (pigmentación periférica, lana larga y basta), aunque difieran manifiestamente en otros trascendentales desde el punto de vista etnológico. Por tanto razas denominadas Churra soriana, Churra gallega, etc. no son pertenecen en absoluto a la raza Churra, ni son siquiera variedades de ésta.

I - ETIMOLOGÍA Y SINONIMIA

La palabra Churra en los medios rurales antiguos no designaba una raza ovina, sino la condición de ligada o dependiente de la agricultura. Era, por tanto, sinónima de labriega o labradora, por lo que había una oveja churra (aquélla adscrita a la empresa agrícola), una carreta churra (la utilizada por el agricultor y no para el transporte de mercancías) y una vaca churra (la domada como animal de trabajo); todavía en Salamanca se denominan churros los terneros de las vacas mansas y becerros los de las cerriles (raza Morucha y de Lidia). Un traje churro era usado únicamente por los labradores. Un traje churro era usado únicamente por los labradores.

Pasado el tiempo, el vocablo churro no sólo es denominador de raza, sino que adjetiva característica de ella; así, por ejemplo, se habla de lana churra, o bien ampara tipos de explotación, de rebaños, etc.

A la raza Churra, no con mucha precisión, antiguamente se la llamó riberiega por su adscripición a tierras bajas (singularmente del valle del Duero) y, sobre todo, por su sedentarismo, en oposición a la andariega y trashumante Merina, su antítesis en todo.

La raza Churra, labriega y sedentaria, apéndice tradicional y marginado del secano cerealista durante siglos, es hoy entidad económica de primer orden, tanto como poderoso instrumento de aprovechamiento y transformación de recursos pastables y subproductos agrícolas como por constituir una excelente máquina productora de leche.

Queda incluida entre las grandes razas y por disponer de Libro Genealógico cabe estimarla como cerrada, pero se daría falsa idea si omitiéramos decir que la fracción selecta integrada en aquél, sin dejar de beneficiar al resto del efectivo, quizás todavía carece de la fuerza suficiente para imponer su código definidor.

El Catálogo oficial de razas de ganado de España la incluye en las de fomento.

II - DEFINICIÓN Y ENCUADRAMIENTO

III - MORFOTIPO

Consideraciones generales

Morfológicamente, la raza Churra es la más uniforme por sus grandes rasgos y la menos homogénea en los detalles, igualmente determinantes y decisorios para su correcta caracterización étnica. Los primeros, representados por la lana gruesa y la pigmentación periférica, la identifican en las misma medida que la confunden con otras razas de iguales o muy próximas manifestaciones, pero netamente distintas de ella. Los segundos la confieren alto grado de variabilidad, tanto por vía de los ecotipos, como consecuencia de su inconstancia y plural expresión. Esta particularidad, de uniformidad aparente y multiplicidad real, fuerza la especial atención del etnólogo, ya que el recurso del prototipo racial, padece de imprecisión; sólo es aplicable o válido para una fracción y dudosamente definidor.

La descripción que a continuación se realiza se hace sobre el patrón de la fracción castellana de la raza, por más numerosa, menos mestizada, haber recaído sobre ella en exclusiva los programas selectivos y ser la que opera como mejorante del total efectivo racial.

Caracteres generales

Tamaño medio, longilínea, de lana larga y basta, pigmentación centrífuga y rasgos lecheros.

Color

Blanco con coloración periférica en negro (o pardo) que afecta a la porción terminal de las orejas, alrededor de los ojos, labios y morro, partes distales de las extremidades, región umbilical y otras zonas. En este sentido existe mucha variación, desde la Churra de cabeza negra o “carinegra” de León o la botinera con las cuatro extremidades de color negro.

Sin duda, la expresión más uniforme del manchado es en la cabeza, a cuya conservación y uniformidad, dedicaron extremada y viciosa atención los criadores, en tanto que es heterogénea en las extremidades, hasta el punto que abundan las pezuñas blancas o con estrías de este color, incluso en extremidades negras, que en el campo ganadero se estima como impureza racial.

Vellón

Extendido por el tronco y cuello, puede llegar hasta la cabeza y ocupar la región frontal (20-25% de la población). El prototipo racial es confuso al respecto, pues precisa que la cabeza está totalmente desprovista de lana y más tarde admite que en algunos ejemplares forma copete o moña sobre la cabeza.

En cuanto al deslanado de las extremidades (partes distales, no de la mitad superior), es universal para las anteriores y no tanto para las posteriores.

El vellón está integrado por mechas largas (25-30 cm) y puntiagudas por la diferente longitud de las fibras que la componen. Estas son gruesas y con pocas ondulaciones.

Formato y apariencia

El formato es muy variable, oscilando entre los 30 kg y aún menos en la comarca de Ledesma (Salamanca) y los 70-80 de Sevilla y Asturias para los machos y de 25 a 65 kg las hembras.

El aspecto de estas ovejas es de ganado rústico, de vellón desflecado y manifiesta expresión lechera. La observación colectiva sobre un rebaño marchando de frente da la singular imagen de una alegre volatería negra de las cabezas sobre la masa de vellones blancos.

Ecotipos

Si bien es cierto que la amplia dispersión de la raza predispone a la diversificación, la fijeza o dominancia de los caracteres étnicos fundamentales o definidores suplen los márgenes de variación que, a su vez, vienen impuestos por interacciones del medio; es decir, son ecotipos. A continuación se mencionan los más importantes:

  Castellano

Forma el núcleo más depurado, genuino y selecto de la raza, de gran uniformidad y elevada producción lechera, sometido a intensa presión selectiva desde hace años.

  Marismeño, atlántico o andaluz

Mal llamado Lebrijano, pues su área de expansión y zona de influencia es muy superior al término municipal de Lebrija (Sevilla), donde asimismo no es el ovino más abundante. Radica en las tierras próximas al litoral atlántico, desde Cádiz al cabo de San Vicente; en Portugal se denomina Churro Algarvío, por radicar en El Algarbe. Viene definido por su mayor tamaño, más extendido vellón, amplias encornaduras y patente vocación carnicera.

  Gallego

El más irregular. En parte por su impureza racial, también porque en el mismo se incluyen poblaciones no Churras y, finalmente por la descuidada explotación. Se trata de animales pequeños, desmedrados, deficientemente manejados, dedicados a la producción de carne.

  Sayagués

Propio de la comarca zamorana de Sayago. Se trata de una variante pequeña que no se ordeña –o sólo en escaso porcentaje-, sumamente rústica, que prospera y responde generosamente a las mejoras de manejo. Constituye un grupo importante por efectivo y, sobre todo por pureza racial.

  Tensino

Llamado así por asentar en el valle de Tena del pirineo oscense, especialmente en la parte alta de la cuenca del río Gállego. Mantiene gran fidelidad al patrón racial, con algunas diferencias sobre el tamaño corporal (mayor que el tipo medio), pigmentación periférica limitada y enlanado uniforme. Ha sufrido una gran regresión, hasta el punto que en municipios donde antes constituía todo el efectivo ovino (Sallent de Gállego, por ejemplo) apenas si existen algunos ejemplares sueltos dentro de rebaños heterogéneos y mestizos; es Panticosa la localidad donde todavía puede encontrarse algún rebaño puro tensino.

La mayoría de los ganaderos lamentan esta pérdida, que atribuyen al inferior aspecto exterior de los corderos respecto a la raza Aragonesa y consiguiente depreciación por compradores y tratantes, pero sin duda también influye el menor valor de la piel. Como su vecina la Ansotana, y con mucha mayor propiedad, es la oveja que goza de la particularidad de pastar sobre los mismo terrenos que brota la célebre flor de las nieves o Edelweis, Leonto podium alpinum, exclusiva de los Alpes, del Tibet y del Pirineto jacetano.

IV - ORIGEN E HISTORIA

Su procedencia celta explica el parecido con otras razas europeas explotadas en los dominios que tuvo este antiguo pueblo. Parece evidente que al llegar a España dispuso de enormes superficies medio deshabitadas donde establecerse, bien por simple ocupación o ya previo desplazamiento del ovino local o fusión con el mismo, de tal forma que durante la ocupación romana estaba generalizada por el norte, centro y oeste peninsular.

Con el dominio árabe se radicalizó la eterna rivalidad entre la Churra y la Merina. La Reconquista, en sus primeras etapas, supuso beneficios para la primera, sucediendo lo contrario al alcanzar los amplios herbazales del Tajo y Guadiana y organizarse la gran trashumancia; con ella, la ocupación de las sierras castellanas por los rebaños merinos, restando posibilidades a los churros.

La Churra toma importancia cuando Castilla se define como granero del Reino; entonces, junto al auge de los cultivos cerealistas, tras la desforestación y las roturaciones, surgen, amplían y multiplican los rebaños de la raza y, con ello, las posibilidades de mejora, muy especialmente en la faceta lechera. Paralelamente con la expansión agrícola llega la retirada del Merino o precisamente por ello, de forma que ambas circunstancias operan a favor de la Churra. Esto no quiere decir que la raza careciera de interés con anterioridad, muy al contrario, su papel para la economía rural era decisivo e incluso sus dos típicas producciones –cordero lechal y queso- constituyeron desde tiempos históricos puntales sobresalientes de la gastronomía castellana.

Pero la historia de la raza Churra no sólo viene ligada a Castilla; su plural ubicación hace suponer que era buscada para zonas donde prosperaba mal su siempre rival la Merina. Así se explica la múltiple localización periférica y la pervivencia en terrenos tan específicos como los Pirineos (tensina) o vértice suroccidental peninsular (atlántica, andaluza). Igualmente, su presencia en América y la espectacular difusión lograda en poco tiempo como madre de la raza criolla.

En épocas pasadas gozaba de general aprecio por su lana colchonera. Simultáneamente eran muy estimados sus famosos lechazos, seguramente el mejor plato de carne de la Castilla rural.

V - IMPORTANCIA Y ÁREA GEOGRÁFICA

El censo del año 2000 cifraba en 1.500.000 los ejemplares de raza churra lo que representa el 9,5 % aproximadamente de todo el censo bovino español. Esta cifra representa el 40% del ovino de leche en España, lo que da idea de su importancia en este sector.

Su evolución ha sido negativa en los últimos años, debido principalmente a la introducción de razas foráneas especializadas en la producción láctea, que si bien incrementan los litros de leche por lactación, influyen negativamente sobre la rusticidad de esta raza.

Sin embargo, la reducción censal ha cursado con correlativo aumento de la calidad; es decir, la raza Churra ha mejorado de forma manifiesta y, además, influido intensamente, al menos en su zona principal, sobre el ovino local mediante reducción del mestizaje o absorbiendo al ganado cruzado.

La importancia económica de la raza no sólo deriva del cuantioso contingente, también juega papel principal su encuadramiento en áreas de clima difícil y régimen de explotación fundado en el aprovechamiento de subproductos agrícolas, los que se perderían al no contar con su colaboración. Además, como productora de leche, resulta altamente caracterizada por el volumen que rinde, por nutrir gran número de industrias queseras locales y sostener la elevada producción de queso elaborado.

En cuanto a la localización geográfica de la raza, está presente en 39 provincias de las 50 existentes; no obstante, registran doble retroceso, tanto de efectivos como de espacio ocupado.

La zona principal coincide con la submeseta norte del centro peninsular, y más concretamente con el valle del Duero (León, Palencia y Burgos, que encuadran el 80 por 100 del censo).

Como zona de dominio compartido, donde el efectivo churro suponedle 51 al 75 por 100 de los ovinos totales, prácticamente representa la franja envolvente de la zona principal. Aquí queda incluida la comarca zamorana de Sayazo, donde sus criadores opinan que disponen de la más pura representación de la raza.

Por último, como zona de influencia, es decir, donde se encuentra la raza Churra en proporciones del 26 al 50 por 100 del efectivo total, tiene un considerable ámbito. Aquí se incluyen los ecotipos tensino, atlántico y del litoral catalán.

También la raza tiene amplia representación en Portugal, donde se la conoce por el mismo nombre.

VI - EXPLOTACIÓN

Va preferentemente referida a los rebaños de la cuenca del Duero, polarizados, por lo general, hacia la producción lechera. Los restantes o los situados fuera de esta zona suelen ser orientados hacia la producción de carne y no ofrecen particularidades de explotación.

Sistemas

La raza Churra es un claro ejemplo de explotación según el modelo ovino/cereal, bajo la modalidad de ganado conducido.

Estructuras

Se organiza en rebaños de 150-200 cabezas (70-80 por 100 de reproductoras, 2-4 por 100 de sementales, y el resto, recrío), con tendencia a mayor dimensión, pero con las limitaciones impuestas por la parcelación, la necesidad de guardar lindes y respetar los cultivos, o por la capacidad laboral del pastor en cuanto al número de ovejas que puede ordeñar. Cuando cambia cualquiera de las dos condiciones restrictivas (fincas grandes de un solo propietario, ordeño mecánico), los rebaños amplían su volumen tanto como es posible. La gran mayoría de las explotaciones tienen mano de obra asalariada. Menos de un 15% son de tipo familiar y de tipo mixto tienen un carácter residual.

Alimentación

El régimen nutritivo es consecuente del modelo de explotación. Radica en el aprovechamiento de subproductos agrícolas y de la vegetación espontánea de las tierras incultas, suplementada en invierno durante la lactación con paja de cereales o de leguminosas, heno de alfalfa o de avena-veza y raciones de concentrados. Es importante añadir que la complementación va en aumento porque la intensificación de los cultivos reduce paralelamente la cantidad de subproductos y el tiempo para consumirlos y la intensificación ganadera demanda simultáneo incremento de los concentrados y consecutiva disminución del pastoreo.

Reproducción

La planificación de este proceso hace coincidir el grueso de las parideras con los meses de octubre a diciembre, buscando los mejores precios de invierno para la leche. En zonas de pocos recursos, el parto sucede más tarde (febrero-marzo) para basar la leche en el consumo de hierba de primavera. Lejos de ser general dos partos al año, hay rebaños que los consiguen sin renunciar al ordeño. Más frecuentes son los tres partos cada dos años, sobre todo cuando son discretos los rendimientos lecheros.

Las hembras se destinan a la reproducción hacia los 14-16 meses. En el ganado de ordeño, los corderos son tenidos con las madres durante sus primeros 25-30 días de vida, para luego ser destinados al matadero, y los de renuevo, criados con la mitad de la leche materna hasta los 2-3 meses de edad. En los rebaños de carne, los corderos maman 3-4 meses, aunque el destete precoz y la terminación en cebadero es procedimiento cada vez más extendido.

Instalaciones y manejo

Están generalizadas y son de uso diario, olvidado y abolido el antiguo redileo. La estabulación alterna con el pastoreo, siendo aquélla continuada durante la mayor parte de la lactación. La raza Churra es la que dispone de mayor número de instalaciones de ordeño. También existen ancestrales métodos y casi olvidados como el “ordeño a puchero” o el uso de tarros de ordeño (“cañadores”).

La intensificación ha traído consigo algunas novedades de manejo, como son: el acortamiento del intervalo entre partos, la mayor participación de la carne en la producción final de la raza, etc.

VII - APTITUDES Y TIPOS DE PRODUCCIÓN

La producción reina de la raza Churra es la leche, pero también rinde carne de calidad y lana basta.

Lana

Perdido su destino colchonero, tiene excelentes cualidades para la fabricación de alfombras y tapices y goza de buen mercado de exportación.

Carne

Como para todas las razas de su especialidad, el tipo comercial carnicero es el cordero lechal o lechazo. Se trata de animales de 10-12 kg de peso vivo, 25-35 días de vida, con rendimientos medios a la canal de 51-54 por 100.

Los rebaños que no ordeñan producen corderos pascuales pastencos de 25-35 kg de peso vivo a los 4-5 meses de edad, con rendimientos del 45-49 por 100 a la canal. Modernamente es practicado el destete precoz y la finalización en cebadero.

Leche

Se estima como media general para los rebaños comerciales una producción de 90 litros, con el 6-7 por 100 de grasa y 4-5 por 100 de riqueza proteica.

Fuentes oficiales dan como producción media de la raza, unos 150 litros en 150 días. Al intensificar la producción, con la incorporación de la carne a la producción final de la leche, surge un concepto nuevo en la valoración de la capacidad lechera de las ovejas, y es la producción anual, que sería la cantidad obtenida en el plazo de 12 meses procedentes de una o dos lactaciones. Los máximos rendimientos para la raza Churra se dan una vez superado el tercer parto.

La leche de la raza Churra es la materia prima de los célebres quesos regionales de Villalón y Burgos.

Además, actualmente contribuye en la elaboración del queso con D.O. Queso Zamorano, junto con la leche de la raza castellana.

VIII - CUALIDADES DE CRÍA

La Churra reúne las cualidades que adornan a todas las razas rústicas y las propias de las mejoradas. Es de temperamento activo e inquieto, muy buena andadora, apta para largos recorridos o para deambular todo el día en busca de su ración. Sobria, resistente, gregaria, fácilmente manejable en régimen de manada y especialmente adaptada al suelo agrícola.

Las cualidades mencionadas respaldaron la cría en pureza y secundaron los programas de mejora ante la imposibilidad de encontrar otra superior para su medio o lograr cruzamientos capaces de conseguir mayor rentabilidad. Actualmente, la utilización de razas mejoradas foráneas para incrementar la producción láctea es muy elevada, perjudicando el fortalecimiento de la raza de seguir esta tendencia.

Esfera reproductiva

El poliestrismo (celos continuados a lo largo del año) es lo suficientemente manifiesto para conseguir las parideras diversificadas en el tiempo y reducir los intervalos entre ellas.

La precocidad sexual es aceptable para una raza rústica pastante y va en aumento según mejoran niveles de alimentación y prácticas de manejo. El ritmo reproductivo puede variar con los objetivos económicos de la explotación o los movimientos comerciales. La media es de 1,3 -1,4 partos/oveja/año y un intervalo entre partos de 9 meses aproximadamente.

La prolificidad es distinta de unos rebaños a otros y dependiente de la distancia entre partos.

Habilidad maternal

Muy destacada, que junto a la capacidad lechera asegurada permite avances selectivos de la prolificidad y, paralelamente, comerciales, porque hace posible disponer para la venta altas proporciones de los corderos nacidos.

Longevidad

Aplicado el criterio general de cifrarla por la edad máxima de las ovejas cuyo efectivo sea superior al 1 por 100, para la raza Churra resultaría de diez años, cifra verdaderamente sobresaliente, mucho más si recordamos que se trata de una oveja lechera y como tal los porcentajes de desecho por taras, defectos o enfermedades de la mama son muy superiores a las razas de carne. La tasa anual de renovación queda fijada en algo más del 10 por 100 como término medio.

Ordeñabilidad

El 75 por 100 de las ovejas son de emisión lechera única, el 10 por 100 de dos emisiones en dos tiempos y el 14,5 por 100 se califican como intermedias o de dudosa caracterización.

Aptitud para el cruzamiento

La participación de la raza sobre este campo hasta hace unos años era discreta, pero el panorama cambió. Se persiguen dos objetivos: por una parte, el incremento de la producción lechera recurriendo a otras altamente especializadas que en el pasado fue la Sarda; luego la Milchshaf, y ahora, la Awassi y otras. Por otra, el aumento de la producción de carne por cruzamiento industrial con razas precoces; así se proyecta el abandono de la producción de lechales y el paso a corderos de mayor peso. En ambas ocasiones la raza Churra ofrece facilidades como donadora de hembras base.



 
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Fuente consultada: “Razas ganaderas españolas. Autor: Antonio Sánchez Belda”.
www.razanostra.com
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