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Antes de comenzar la descripción de esta importante
raza española es obligado apuntar la frecuente confusión
o notable imprecisión que preside el concepto o idea
que se tiene sobre este colectivo ovino, si bien es cierto
que ocurre más en los enfoques académicos que
en la realidad ganadera.
Resulta que con mucha frecuencia se estiman como raza Churra
conjuntos ovinos ajenos a ella, por la simple razón
de coincidir en algún rasgo externo (pigmentación
periférica, lana larga y basta), aunque difieran manifiestamente
en otros trascendentales desde el punto de vista etnológico.
Por tanto razas denominadas Churra soriana, Churra gallega,
etc. no son pertenecen en absoluto a la raza Churra, ni son
siquiera variedades de ésta.
I - ETIMOLOGÍA
Y SINONIMIA
La palabra Churra en los medios rurales antiguos no designaba
una raza ovina, sino la condición de ligada o dependiente
de la agricultura. Era, por tanto, sinónima de labriega
o labradora, por lo que había una oveja churra (aquélla
adscrita a la empresa agrícola), una carreta churra
(la utilizada por el agricultor y no para el transporte de
mercancías) y una vaca churra (la domada como animal
de trabajo); todavía en Salamanca se denominan churros
los terneros de las vacas mansas y becerros los de las cerriles
(raza Morucha y de Lidia). Un traje churro era usado únicamente
por los labradores. Un traje churro era usado únicamente
por los labradores.
Pasado el tiempo, el vocablo churro no sólo es denominador
de raza, sino que adjetiva característica de ella;
así, por ejemplo, se habla de lana churra, o bien ampara
tipos de explotación, de rebaños, etc.
A la raza Churra, no con mucha precisión, antiguamente
se la llamó riberiega por su adscripición a
tierras bajas (singularmente del valle del Duero) y, sobre
todo, por su sedentarismo, en oposición a la andariega
y trashumante Merina, su antítesis en todo.
La raza Churra, labriega y sedentaria, apéndice tradicional
y marginado del secano cerealista durante siglos, es hoy entidad
económica de primer orden, tanto como poderoso instrumento
de aprovechamiento y transformación de recursos pastables
y subproductos agrícolas como por constituir una excelente
máquina productora de leche.
Queda incluida entre las grandes razas y por disponer de
Libro Genealógico cabe estimarla como cerrada, pero
se daría falsa idea si omitiéramos decir que
la fracción selecta integrada en aquél, sin
dejar de beneficiar al resto del efectivo, quizás todavía
carece de la fuerza suficiente para imponer su código
definidor.
El Catálogo oficial de razas de ganado de España
la incluye en las de fomento.
II - DEFINICIÓN
Y ENCUADRAMIENTO
III - MORFOTIPO
Consideraciones generales
Morfológicamente, la raza Churra es la más
uniforme por sus grandes rasgos y la menos homogénea
en los detalles, igualmente determinantes y decisorios para
su correcta caracterización étnica. Los primeros,
representados por la lana gruesa y la pigmentación
periférica, la identifican en las misma medida que
la confunden con otras razas de iguales o muy próximas
manifestaciones, pero netamente distintas de ella. Los segundos
la confieren alto grado de variabilidad, tanto por vía
de los ecotipos, como consecuencia de su inconstancia y plural
expresión. Esta particularidad, de uniformidad aparente
y multiplicidad real, fuerza la especial atención del
etnólogo, ya que el recurso del prototipo racial, padece
de imprecisión; sólo es aplicable o válido
para una fracción y dudosamente definidor.
La descripción que a continuación se realiza
se hace sobre el patrón de la fracción castellana
de la raza, por más numerosa, menos mestizada, haber
recaído sobre ella en exclusiva los programas selectivos
y ser la que opera como mejorante del total efectivo racial.
Caracteres generales
Tamaño medio, longilínea, de lana larga y basta,
pigmentación centrífuga y rasgos lecheros.
Color
Blanco con coloración periférica en negro (o
pardo) que afecta a la porción terminal de las orejas,
alrededor de los ojos, labios y morro, partes distales de
las extremidades, región umbilical y otras zonas. En
este sentido existe mucha variación, desde la Churra
de cabeza negra o “carinegra” de León o
la botinera con las cuatro extremidades de color negro.
Sin duda, la expresión más uniforme del manchado
es en la cabeza, a cuya conservación y uniformidad,
dedicaron extremada y viciosa atención los criadores,
en tanto que es heterogénea en las extremidades, hasta
el punto que abundan las pezuñas blancas o con estrías
de este color, incluso en extremidades negras, que en el campo
ganadero se estima como impureza racial.
Vellón
Extendido por el tronco y cuello, puede llegar hasta la cabeza
y ocupar la región frontal (20-25% de la población).
El prototipo racial es confuso al respecto, pues precisa que
la cabeza está totalmente desprovista de lana y más
tarde admite que en algunos ejemplares forma copete o moña
sobre la cabeza.
En cuanto al deslanado de las extremidades (partes distales,
no de la mitad superior), es universal para las anteriores
y no tanto para las posteriores.
El vellón está integrado por mechas largas
(25-30 cm) y puntiagudas por la diferente longitud de las
fibras que la componen. Estas son gruesas y con pocas ondulaciones.
Formato y apariencia
El formato es muy variable, oscilando entre los 30 kg y aún
menos en la comarca de Ledesma (Salamanca) y los 70-80 de
Sevilla y Asturias para los machos y de 25 a 65 kg las hembras.
El aspecto de estas ovejas es de ganado rústico, de
vellón desflecado y manifiesta expresión lechera.
La observación colectiva sobre un rebaño marchando
de frente da la singular imagen de una alegre volatería
negra de las cabezas sobre la masa de vellones blancos.
Ecotipos
Si bien es cierto que la amplia dispersión de la raza
predispone a la diversificación, la fijeza o dominancia
de los caracteres étnicos fundamentales o definidores
suplen los márgenes de variación que, a su vez,
vienen impuestos por interacciones del medio; es decir, son
ecotipos. A continuación se mencionan los más
importantes:
Castellano
Forma el núcleo más depurado, genuino y selecto
de la raza, de gran uniformidad y elevada producción
lechera, sometido a intensa presión selectiva desde
hace años.
Marismeño, atlántico
o andaluz
Mal llamado Lebrijano, pues su área de expansión
y zona de influencia es muy superior al término municipal
de Lebrija (Sevilla), donde asimismo no es el ovino más
abundante. Radica en las tierras próximas al litoral
atlántico, desde Cádiz al cabo de San Vicente;
en Portugal se denomina Churro Algarvío, por radicar
en El Algarbe. Viene definido por su mayor tamaño,
más extendido vellón, amplias encornaduras y
patente vocación carnicera.
Gallego
El más irregular. En parte por su impureza racial,
también porque en el mismo se incluyen poblaciones
no Churras y, finalmente por la descuidada explotación.
Se trata de animales pequeños, desmedrados, deficientemente
manejados, dedicados a la producción de carne.
Sayagués
Propio de la comarca zamorana de Sayago. Se trata de una
variante pequeña que no se ordeña –o sólo
en escaso porcentaje-, sumamente rústica, que prospera
y responde generosamente a las mejoras de manejo. Constituye
un grupo importante por efectivo y, sobre todo por pureza
racial.
Tensino
Llamado así por asentar en el valle de Tena del pirineo
oscense, especialmente en la parte alta de la cuenca del río
Gállego. Mantiene gran fidelidad al patrón racial,
con algunas diferencias sobre el tamaño corporal (mayor
que el tipo medio), pigmentación periférica
limitada y enlanado uniforme. Ha sufrido una gran regresión,
hasta el punto que en municipios donde antes constituía
todo el efectivo ovino (Sallent de Gállego, por ejemplo)
apenas si existen algunos ejemplares sueltos dentro de rebaños
heterogéneos y mestizos; es Panticosa la localidad
donde todavía puede encontrarse algún rebaño
puro tensino.
La mayoría de los ganaderos lamentan esta pérdida,
que atribuyen al inferior aspecto exterior de los corderos
respecto a la raza Aragonesa y consiguiente depreciación
por compradores y tratantes, pero sin duda también
influye el menor valor de la piel. Como su vecina la Ansotana,
y con mucha mayor propiedad, es la oveja que goza de la particularidad
de pastar sobre los mismo terrenos que brota la célebre
flor de las nieves o Edelweis, Leonto podium alpinum, exclusiva
de los Alpes, del Tibet y del Pirineto jacetano.
IV - ORIGEN
E HISTORIA
Su procedencia celta explica el parecido con otras razas
europeas explotadas en los dominios que tuvo este antiguo
pueblo. Parece evidente que al llegar a España dispuso
de enormes superficies medio deshabitadas donde establecerse,
bien por simple ocupación o ya previo desplazamiento
del ovino local o fusión con el mismo, de tal forma
que durante la ocupación romana estaba generalizada
por el norte, centro y oeste peninsular.
Con el dominio árabe se radicalizó la eterna
rivalidad entre la Churra y la Merina. La Reconquista, en
sus primeras etapas, supuso beneficios para la primera, sucediendo
lo contrario al alcanzar los amplios herbazales del Tajo y
Guadiana y organizarse la gran trashumancia; con ella, la
ocupación de las sierras castellanas por los rebaños
merinos, restando posibilidades a los churros.
La Churra toma importancia cuando Castilla se define como
granero del Reino; entonces, junto al auge de los cultivos
cerealistas, tras la desforestación y las roturaciones,
surgen, amplían y multiplican los rebaños de
la raza y, con ello, las posibilidades de mejora, muy especialmente
en la faceta lechera. Paralelamente con la expansión
agrícola llega la retirada del Merino o precisamente
por ello, de forma que ambas circunstancias operan a favor
de la Churra. Esto no quiere decir que la raza careciera de
interés con anterioridad, muy al contrario, su papel
para la economía rural era decisivo e incluso sus dos
típicas producciones –cordero lechal y queso-
constituyeron desde tiempos históricos puntales sobresalientes
de la gastronomía castellana.
Pero la historia de la raza Churra no sólo viene ligada
a Castilla; su plural ubicación hace suponer que era
buscada para zonas donde prosperaba mal su siempre rival la
Merina. Así se explica la múltiple localización
periférica y la pervivencia en terrenos tan específicos
como los Pirineos (tensina) o vértice suroccidental
peninsular (atlántica, andaluza). Igualmente, su presencia
en América y la espectacular difusión lograda
en poco tiempo como madre de la raza criolla.
En épocas pasadas gozaba de general aprecio por su
lana colchonera. Simultáneamente eran muy estimados
sus famosos lechazos, seguramente el mejor plato de carne
de la Castilla rural.
V - IMPORTANCIA
Y ÁREA GEOGRÁFICA
El censo del año 2000 cifraba en 1.500.000 los ejemplares
de raza churra lo que representa el 9,5 % aproximadamente
de todo el censo bovino español. Esta cifra representa
el 40% del ovino de leche en España, lo que da idea
de su importancia en este sector.
Su evolución ha sido negativa en los últimos
años, debido principalmente a la introducción
de razas foráneas especializadas en la producción
láctea, que si bien incrementan los litros de leche
por lactación, influyen negativamente sobre la rusticidad
de esta raza.
Sin embargo, la reducción censal ha cursado con correlativo
aumento de la calidad; es decir, la raza Churra ha mejorado
de forma manifiesta y, además, influido intensamente,
al menos en su zona principal, sobre el ovino local mediante
reducción del mestizaje o absorbiendo al ganado cruzado.
La importancia económica de la raza no sólo
deriva del cuantioso contingente, también juega papel
principal su encuadramiento en áreas de clima difícil
y régimen de explotación fundado en el aprovechamiento
de subproductos agrícolas, los que se perderían
al no contar con su colaboración. Además, como
productora de leche, resulta altamente caracterizada por el
volumen que rinde, por nutrir gran número de industrias
queseras locales y sostener la elevada producción de
queso elaborado.
En cuanto a la localización geográfica de la
raza, está presente en 39 provincias de las 50 existentes;
no obstante, registran doble retroceso, tanto de efectivos
como de espacio ocupado.
La zona principal coincide con la submeseta norte del centro
peninsular, y más concretamente con el valle del Duero
(León, Palencia y Burgos, que encuadran el 80 por 100
del censo).
Como zona de dominio compartido, donde el efectivo churro
suponedle 51 al 75 por 100 de los ovinos totales, prácticamente
representa la franja envolvente de la zona principal. Aquí
queda incluida la comarca zamorana de Sayazo, donde sus criadores
opinan que disponen de la más pura representación
de la raza.
Por último, como zona de influencia, es decir, donde
se encuentra la raza Churra en proporciones del 26 al 50 por
100 del efectivo total, tiene un considerable ámbito.
Aquí se incluyen los ecotipos tensino, atlántico
y del litoral catalán.
También la raza tiene amplia representación
en Portugal, donde se la conoce por el mismo nombre.
VI - EXPLOTACIÓN
Va preferentemente referida a los rebaños de la cuenca
del Duero, polarizados, por lo general, hacia la producción
lechera. Los restantes o los situados fuera de esta zona suelen
ser orientados hacia la producción de carne y no ofrecen
particularidades de explotación.
Sistemas
La raza Churra es un claro ejemplo de explotación
según el modelo ovino/cereal, bajo la modalidad de
ganado conducido.
Estructuras
Se organiza en rebaños de 150-200 cabezas (70-80 por
100 de reproductoras, 2-4 por 100 de sementales, y el resto,
recrío), con tendencia a mayor dimensión, pero
con las limitaciones impuestas por la parcelación,
la necesidad de guardar lindes y respetar los cultivos, o
por la capacidad laboral del pastor en cuanto al número
de ovejas que puede ordeñar. Cuando cambia cualquiera
de las dos condiciones restrictivas (fincas grandes de un
solo propietario, ordeño mecánico), los rebaños
amplían su volumen tanto como es posible. La gran mayoría
de las explotaciones tienen mano de obra asalariada. Menos
de un 15% son de tipo familiar y de tipo mixto tienen un carácter
residual.
Alimentación
El régimen nutritivo es consecuente del modelo de
explotación. Radica en el aprovechamiento de subproductos
agrícolas y de la vegetación espontánea
de las tierras incultas, suplementada en invierno durante
la lactación con paja de cereales o de leguminosas,
heno de alfalfa o de avena-veza y raciones de concentrados.
Es importante añadir que la complementación
va en aumento porque la intensificación de los cultivos
reduce paralelamente la cantidad de subproductos y el tiempo
para consumirlos y la intensificación ganadera demanda
simultáneo incremento de los concentrados y consecutiva
disminución del pastoreo.
Reproducción
La planificación de este proceso hace coincidir el
grueso de las parideras con los meses de octubre a diciembre,
buscando los mejores precios de invierno para la leche. En
zonas de pocos recursos, el parto sucede más tarde
(febrero-marzo) para basar la leche en el consumo de hierba
de primavera. Lejos de ser general dos partos al año,
hay rebaños que los consiguen sin renunciar al ordeño.
Más frecuentes son los tres partos cada dos años,
sobre todo cuando son discretos los rendimientos lecheros.
Las hembras se destinan a la reproducción hacia los
14-16 meses. En el ganado de ordeño, los corderos son
tenidos con las madres durante sus primeros 25-30 días
de vida, para luego ser destinados al matadero, y los de renuevo,
criados con la mitad de la leche materna hasta los 2-3 meses
de edad. En los rebaños de carne, los corderos maman
3-4 meses, aunque el destete precoz y la terminación
en cebadero es procedimiento cada vez más extendido.
Instalaciones y manejo
Están generalizadas y son de uso diario, olvidado
y abolido el antiguo redileo. La estabulación alterna
con el pastoreo, siendo aquélla continuada durante
la mayor parte de la lactación. La raza Churra es la
que dispone de mayor número de instalaciones de ordeño.
También existen ancestrales métodos y casi olvidados
como el “ordeño a puchero” o el uso de
tarros de ordeño (“cañadores”).
La intensificación ha traído consigo algunas
novedades de manejo, como son: el acortamiento del intervalo
entre partos, la mayor participación de la carne en
la producción final de la raza, etc.
VII - APTITUDES
Y TIPOS DE PRODUCCIÓN
La producción reina de la raza Churra es la leche,
pero también rinde carne de calidad y lana basta.
Lana
Perdido su destino colchonero, tiene excelentes cualidades
para la fabricación de alfombras y tapices y goza de
buen mercado de exportación.
Carne
Como para todas las razas de su especialidad, el tipo comercial
carnicero es el cordero lechal o lechazo. Se trata de animales
de 10-12 kg de peso vivo, 25-35 días de vida, con rendimientos
medios a la canal de 51-54 por 100.
Los rebaños que no ordeñan producen corderos
pascuales pastencos de 25-35 kg de peso vivo a los 4-5 meses
de edad, con rendimientos del 45-49 por 100 a la canal. Modernamente
es practicado el destete precoz y la finalización en
cebadero.
Leche
Se estima como media general para los rebaños comerciales
una producción de 90 litros, con el 6-7 por 100 de
grasa y 4-5 por 100 de riqueza proteica.
Fuentes oficiales dan como producción media de la
raza, unos 150 litros en 150 días. Al intensificar
la producción, con la incorporación de la carne
a la producción final de la leche, surge un concepto
nuevo en la valoración de la capacidad lechera de las
ovejas, y es la producción anual, que sería
la cantidad obtenida en el plazo de 12 meses procedentes de
una o dos lactaciones. Los máximos rendimientos para
la raza Churra se dan una vez superado el tercer parto.
La leche de la raza Churra es la materia prima de los célebres
quesos regionales de Villalón y Burgos.
Además, actualmente contribuye en la elaboración
del queso con D.O. Queso Zamorano, junto con la leche de la
raza castellana.
VIII - CUALIDADES
DE CRÍA
La Churra reúne las cualidades que adornan a todas
las razas rústicas y las propias de las mejoradas.
Es de temperamento activo e inquieto, muy buena andadora,
apta para largos recorridos o para deambular todo el día
en busca de su ración. Sobria, resistente, gregaria,
fácilmente manejable en régimen de manada y
especialmente adaptada al suelo agrícola.
Las cualidades mencionadas respaldaron la cría en
pureza y secundaron los programas de mejora ante la imposibilidad
de encontrar otra superior para su medio o lograr cruzamientos
capaces de conseguir mayor rentabilidad. Actualmente, la utilización
de razas mejoradas foráneas para incrementar la producción
láctea es muy elevada, perjudicando el fortalecimiento
de la raza de seguir esta tendencia.
Esfera reproductiva
El poliestrismo (celos continuados a lo largo del año)
es lo suficientemente manifiesto para conseguir las parideras
diversificadas en el tiempo y reducir los intervalos entre
ellas.
La precocidad sexual es aceptable para una raza rústica
pastante y va en aumento según mejoran niveles de alimentación
y prácticas de manejo. El ritmo reproductivo puede
variar con los objetivos económicos de la explotación
o los movimientos comerciales. La media es de 1,3 -1,4 partos/oveja/año
y un intervalo entre partos de 9 meses aproximadamente.
La prolificidad es distinta de unos rebaños a otros
y dependiente de la distancia entre partos.
Habilidad maternal
Muy destacada, que junto a la capacidad lechera asegurada
permite avances selectivos de la prolificidad y, paralelamente,
comerciales, porque hace posible disponer para la venta altas
proporciones de los corderos nacidos.
Longevidad
Aplicado el criterio general de cifrarla por la edad máxima
de las ovejas cuyo efectivo sea superior al 1 por 100, para
la raza Churra resultaría de diez años, cifra
verdaderamente sobresaliente, mucho más si recordamos
que se trata de una oveja lechera y como tal los porcentajes
de desecho por taras, defectos o enfermedades de la mama son
muy superiores a las razas de carne. La tasa anual de renovación
queda fijada en algo más del 10 por 100 como término
medio.
Ordeñabilidad
El 75 por 100 de las ovejas son de emisión lechera
única, el 10 por 100 de dos emisiones en dos tiempos
y el 14,5 por 100 se califican como intermedias o de dudosa
caracterización.
Aptitud para el cruzamiento
La participación de la raza sobre este campo hasta
hace unos años era discreta, pero el panorama cambió.
Se persiguen dos objetivos: por una parte, el incremento de
la producción lechera recurriendo a otras altamente
especializadas que en el pasado fue la Sarda; luego la Milchshaf,
y ahora, la Awassi y otras. Por otra, el aumento de la producción
de carne por cruzamiento industrial con razas precoces; así
se proyecta el abandono de la producción de lechales
y el paso a corderos de mayor peso. En ambas ocasiones la
raza Churra ofrece facilidades como donadora de hembras base.
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