|
I
- ETIMOLOGÍA, SINONIMIA Y CLASIFICACIÓN
La raza lleva el nombre de su cuna: la región de Charollais
en el Departamento de Saöns-Loire en Bourgogne de Francia.
No tiene sinónimos. En el mundo entero se ha respetado
la designación francesa originaria.
Está oficialmente clasificada como raza española,
que traduce la plena integración en nuestra cabaña
bovina.
Aunque la legislación específica no contempla
variedades raciales, los criadores distinguen dos de gran
significado etnológico que llaman tipo explotación
o crianza y tipo cruzamiento. El primero con rango principal
y participación absoluta en el proceso selectivo, de
aquí que sea considerado el normal. El segundo representa
la variante musculosa, tiene carácter complementario
y es aprovechado únicamente para cruzamiento, como
potenciador de la producción de carne de otras razas.
II - ORIGEN
E HISTORIA
Filogenéticamente guarda dependencia lejana con el
Bos brachyceros, más centrada con el tronco jurásico
derivado del mismo y próxima a la subespecie de las
razas rubias del Centro y Sudoeste francés.
La historia primitiva es casi desconocida, no obstante la
abundancia de leyendas acerca de ella. Sin entrar en este
campo, queda claro que la Charolesa, como otras muchas razas,
desde sus orígenes fue un útil de trabajo para
la agricultura durante siglos, además de tener fama
como reses de carnicería, que se acrecentó con
la costumbre de cebar los bueyes para el matadero. El cambio
de cultivos y la instalación de praderas artificiales
impulsaron la raza hacia un proceso selectivo que culminó
en la especialidad extrema, desde donde empieza una carrera
de éxitos para situarla en la cima de las productoras
de carne, no sólo por méritos intrínsecos,
sino como transmisora de sus cualidades a otras, bien para
potenciación de rendimientos en cruzamiento o ya para
formar nuevas etnias por fusión.
Hacia medidos del siglo XX la raza Charolesa domina internacionalmente
la producción de carne bovina especializada. España
secunda este proceso por iniciativa oficial en 1962. Primero
con la importación de sementales y vistos los buenos
resultados decide tener núcleos propios para no depender
de las constantes importaciones. Así, de 1962 a 1980
fueron traídos 598 toros jóvenes y 3.494 novillas
a primer parto, sobre los que es necesario decir lo siguiente:
- Que la totalidad de los 4.092 ejemplares estaban inscritos
en el libro genealógico y por tanto garantizada la
pureza de la raza y autenticidad de su total descendencia.
- Que representaban fiel imagen del capítulo francés
por ser extraídos de 52 ganaderías, entre las
que figuraban las más destacadas. Asimismo los niveles
de calidad fueron complementados con la importación
de dosis seminales de los toros mejor calificados.
- Que la iniciativa oficial fue luego poderosamente reforzada
por la de carácter privado, muy en particular en calidad.
En 1968 nace la Asociación Nacional de Criadores de
Charolés de España (ANCHE) a la que el Ministerio
de Agricultura cede la gestión del libro genealógico
y de control de rendimientos.
III - CARACTERÍSTICAS
GENERALES
La raza Charolesa agrupa ejemplares de mucha masa y buen hueso.
Capa blanca uniforme, aunque puede virar hacia el crema y
a veces el trigueño.
Su dotación morfo-fisio-constitucional la sitúa
como de aptitud claramente cárnica. El patrimonio genético
la garantiza como raza paternal ideal, al transmitir fielmente
dicha vocación y además “marcar”
la descendencia por el color, que sin duda es otro atractivo
comercial.
La robustez, fortaleza, longevidad, capacidad lechera, potencialidad
de crecimiento, aprovechamiento forrajero, índice de
transformación, son otros atributos generales de la
raza Charolesa que a su vez, optimiza los recursos pastables.
IV - PROTOTIPO
La Normativa de funcionamiento del libro genealógico
le describe así de forma resumida:
Coloración de la capa:
Blanco o cremoso, extendiéndose uniformemente por todo
el cuerpo.
Coloración de mucosas:
Mucosas rosadas: cualquier clase de manchas en piel o mucosas
constituyen defecto.
Coloración de los cuernos:
Blanco cremoso.
Coloración de las pezuñas:
Blanco cremoso
Coloración del escroto:
Blanco rosáceo.
Conformación general:
Compacta y simétrica y de contornos bien dibujados,
presentando las líneas superior o inferior del cuerpo
rectas y paralelas.
Desarrollo corporal:
El formato debe tender a un tipo medio y proporcionado,
sin despreciar las variantes positivas.
V - EXTENSIÓN
E IMPORTANCIA
La universalidad de la raza (es explotada en 70 países
y ha intervenido en la formación de nueve razas como
la Chabray, Beefalo, etc) también queda de manifiesto
en el territorio del Estado español, donde con mayor
o menor cuantía registra general reparto.
El núcleo de pura raza dispone de un efectivo de 17.256
reproductoras (año 2000), que sin duda constituye la
fracción específicamente representativa de las
50.000 cabezas calculadas como censo total, al que se estima
el segundo en importancia europea después de Francia.
En un plano general la difusión del ganado charolés
va desde los pastizales pirenaicos a los herbazales marismeños
o desde las dehesas occidentales a los bien cuidados núcleos
de la Meseta peninsular. En cualquiera de sus múltiples
localizaciones irradia efectos mejorantes de la producción
de carne.
La importancia es esencialmente evidente en el orden cualitativo,
por cuanto interviene por vía de cruzamiento en la
potenciación de las aptitudes cárnicas de una
extensa fracción de la cabaña bovina nacional
y muy particularmente sobre las razas autóctonas de
cría extensiva.
VI - EXPLOTACIÓN
Y MANEJO
La Charolesa es raza de hierba y en nuestros medios ganaderos
mantiene esta caracterización aunque no disponga de
praderas cultivadas o tan sólo excepcionalmente. Sigue
la clásica modalidad mixta; pastoreo de naturaleza
múltiple (pastos de dehesa, herbazales de montaña,
rastrojeras, herrenales, etc.) y raciones complementarias
cuando el campo no aporta ni cubre las necesidades nutritivas.
Las estructuras menores corresponden a explotaciones ganaderas
mixtas en las que la Charolesa convive con vacunos de otras
razas, en tanto que a partir de 30 vacas suelen ser exclusivas
de aquella.
En cuanto a la facilidad al parto, destacan los últimos
progresos obtenidos. Es cierto que el efectivo español
no presenta índice de distocias (parto con dificultad)
superiores a cualquier otra raza selecta, por la drástica
corrección sufrida sobre el particular en las primeras
etapas de asentamiento.
Las tasa media de gestación es del 92% y la incidencia
de partos gemelares del 4%. El manejo es el usual para toda
clase de ganado selecto. Monta natural, (inseminación
artificial sólo con sementales sobresalientes), régimen
colectivo de manada, vigilancia a distancia, comederos selectivos
para terneros, etc. Como particularidad, la designación
individual del nombre de cada sujeto, que debe empezar por
una letra determinada según el año de nacimiento,
iniciado con la A que corresponde a 1964 (año inicial
de funcionamiento del libro genealógico español).
VII - APTITUDES
Y TIPOS DE PRODUCCIÓN
Definen las especialidades productivas de la raza Charolesa,
los elevados rendimientos cárnicos en cantidad y calidad.
El gran formato corporal (vacas de 700-900 kg y toros de 1.000
kg en adelante, de peso vivo) garantiza la primera condición,
las formas corporales, ritmo de crecimiento, índice
de transformación, calidad de la canal, etc, respaldan
la segunda.
Frente al mercado guarda posiciones amplísimas que
le permitan acudir con muy distintos tipos de edad y peso.
El tipo productivo es el macho de 15 a 16 meses criado a pie
de madre y finalizado con alimentación intensiva.
- Peso al nacimiento: 49 kg.
- Rendimiento bruto: ELEVADO
- Conformación (Sistema EUROPEO)
- Rendimiento útil (porcentaje):
· Músculo: 70-74%
· Hueso: 17-19%
· Grasa: 9-13%
· Relación músculo/hueso:
4,1-3,8
Vacuno mayor. Dentro de este tipo comercial secundario, la
Charolesa destaca por la magnificencia de sus canales y la
calidad de carne roja que proporcionan. Las piezas de primera
categoría, cuentan con la preferencia del círculo
gastronómico.
VIII - COMERCIALIZACIÓN
La musculosidad genética, el atractivo tipológico,
los altos rendimientos cuanti-cualitativos como res de carnicería,
las cualidades de cría y sobre todo el poder de transmitir
todos estos rasgos junto con otros favorables, aseguran el
horizonte comercial de la raza Charolesa en el área
productiva y más dentro del sector reproductivo.
Por eso en España ses estima tanto por su productividad
como por el poder de potenciación en los cruzamientos.
Dado que en este segundo objetivo participan profusamente
las razas de cría extensiva adehesada, donde la inseminación
artificial tiene muchas dificultades y la idea de la mejora
descansa más en la raza que en el individuo, la Charolesa
juega un singular papel aportando sementales jóvenes
demandados por una serie de conveniencias, lo que suponen
paralelamente notable apoyo para ella.
La cabaña española registra discretas cotas
de exportación.
|